¿LA TREGUA SE HA ROTO? Carta del Padre Antonio Rodríguez

8 Ago

 

Mi Gente Informa Padre Antonio Rodríguez

San Salvador 7 de agosto de 2013. 1.- Tres décadas, tres políticas, tres fracasos.

Del año 80 al 92 el país fue incapaz de analizar las consecuencias de las deportaciones de jóvenes y otras problemáticas que viajaban a nuestro país junto con ellas, algunas de estas problemáticas fueron masivas en los años de la guerra y otras lo fueron después de la guerra. En estos años, por no haber construido una política para todos aquellos que fueron deportados, fuimos incapaces de gestionar todas las situaciones y conflictos que viajaban a El Salvador y dinamizar la vida de aquellos salvadoreños y salvadoreñas. La peor política fue la ausencia de la misma “política de atención a deportados-as”.

Primer fracaso.
Del año 92 al año 2002, que fueron las años de la construcción despiadada del modelo económico de mercado, en donde saliendo de la década de Guerra Civil terminamos en una guerra del sistema económico de mercado, desmantelamos el poquito estado social ético para instalar el estado liberal; y además no hay ninguna política de atención a jóvenes en riesgo social en condiciones de empobrecimiento, víctimas del modelo económico de exclusión asumido por El Salvador en donde los niños, niñas, adolescentes y jóvenes no son sujetos de derechos ni hay políticas de inversión para el desarrollo de sus capacidades, sino solamente son objetos de gastos, quedando abandonados e invisibilizados, haciendo que perdamos un década en la que se expulsó a estos jóvenes de sus familias, para buscar otras familias.
Ante esto, el Estado renunció a construir una “Política de atención a niños/as y jóvenes en situación de riesgo social”. Segundo fracaso. Se comenzó a retroalimentar un modelo cultural pandilleril, enviado a nuestro país en la primera década. Esta década alimentó el fenómeno y no fuimos capaces de visualizar las dimensiones que tomaría el fenómeno; recuerden que en esta década los homicidios estaban por los 2 mil anuales, y la extorsión y otras problemáticas no eran un tema de importancia, hasta la tercera década y su fracaso que sería un flagelo para una parte de la población y un alivio para la otra parte, que la fuimos dejando desatendida y hundida en sus conflictos de exclusión y marginalidad, aunque los fines no justifiquen los medios ni en estas medidas ni en otras, como explicaremos en la década del mano durismo que no solo fue fracasada sino injustificada.
Del año 2002 al año 2012, la década del manodurismo nacional y regional, de los gobiernos de derechas centroamericanos con expresiones de marketing electorales regionales como “Mano Dura”, “Súper Mano Dura”, “Plan Escoba”, “ Alianza Azul”, “Plan Sarisa”, “Plan Quinientos”, “Cumbres Anti-pandillas”, “Plan Mérida”, entre otros. En el caso Salvadoreño, el año 2002 terminamos con 2 mil 346 homicidios al año, y el sistema penitenciario contabilizó este año 11 mil 451 privados/as de libertad. Con esta tendencia cerramos la década de política manodurista a finales del 2011 con 4 mil 374 homicidios y cerca de 25 mil 400 internos en los centros penales, situándonos en uno de los países más violentos del mundo y la región más violenta, con índices de más o menos 70 homicidios por cada 100 mil habitantes.
La política del Manodurismo y las voces que exigen su regreso son aquellas que hicieron de la violencia su lucro, otros hicieron su negocio electoral, otros crecer sus empresas de seguridad, y otros (como el Estado) el negocio de la corrupción en donde la extorsión nutrió a políticos, militares, custodios, jueces, fiscales y funerarias; y los pandilleros fueron los que menos se beneficiaron de este impuesto ilegal y delictivo del que muchos tienen manchadas sus manos, incluso el narco tráfico instalado y controlado en la clase política, empresarial y en parte del estado se benefician del discurso mediático pandilleril invisivilizándolo y opacándolo, queriendo fingir que este problema no existe, cuando hoy vemos detención de camiones de cerca de 16 millones de dólares y barriles por la misma cantidad, provenientes del Narco-tráfico, en donde no salen sus responsables con el mismo nivel de visibilidad que el fenómeno de pandillas.

¿Por qué esta estrategia de invisibilidad del Narco-Trafico es el mayor y más profundo problema de El Salvador?, ¿Qué nivel político y económico tienen los Narcos que son capaces de vivir en la impunidad y hacer que algunos funcionarios abanderes, fruto de su apoyo político, campañas mediáticas de detracción hacia la tregua y otros problemas para seguir en esta invisilidad y continuar con sus economías criminales?
Me sorprende muchísimo que esta década que duplicó los homicidios y que además se vio afectada por el fenómeno pandilleril de una década anterior con jóvenes en riesgo social a una estructura mucho más delictiva, no tuviera la magnitud de detractores y de comunicados de todo tipo (fiscales, políticos, académicos, religiosos) como lo tuvo el año y medio de tregua, en donde los resultados han sido parar una guerra enviada, desatendida y fortalecida en las tres décadas de tres políticas fracasadas.

Son 30 años de un profundo fracaso perverso de un sistema político ideológico nacional e internacional que se lucraron y les interesó un país violento, fragmentado y con su cohesión social-política y religiosa destruida para terminar imponiendo su doctrina de seguridad nacional y controlar nuestros recursos e instalar en la psique de la población el populismo punitivo, imponiendo el manodurismo como la única política de combate a la violencia reduciéndola de forma perversa a sus consecuencias y a las pandillas: “No hay violencia porque hay pandillas, hay pandillas porque hay violencia, y hay violencia porque hay conflictos y muchos niños y jóvenes salvadoreños que no queremos preguntarnos ¿qué genera conflictos en los jóvenes, en los niños, en …?

En esta época eran escasas las voces que anunciábamos el profundo fracaso y perversidad de estas décadas. Por qué aparecen hoy no críticos que serían buenos, sino detractores ideológicos perversos; quizá ya empiezan a sentir el dolor y la herida de perder no un ser querido, sino sus ganancias electorales que un día les dio y sus cuantías económicas a la industria de seguridad privada, servicios de seguridad empresas de alimentos a centros penales, venta de armas, drogas y más.

Disculpen que me detuviera en un cierto acercamiento descriptivo y analítico de esta década, pero fue la que duplicó los homicidios a niveles de 4 mil 400 homicidios anuales y terminó con cerca de 25 mil privados de libertad, y una cantidad de políticas y militares con visión punitiva llenos de ira y un sin fin de discursos y endurecimiento de leyes que no sirvieron sino para ser el uno de los países más violentos del mundo, terminando con la incorporación del ejército en tareas de seguridad pública e invisibilizando y desprestigiando constantemente el enfoque de la violencia desde un problema de derechos y abandonar el enfoque manodurista. A más derechos más paz.
La década de la política manodurista ha fracasado. Tercer Fracaso. Aunque para otros fue un éxito, por eso la añoran.

Resumen de las tres décadas, las tres políticas, los tres fracasos:
1.- del 1982-1992: Ausencia de una política para atender a los deportados/as. Década de la deportación del fenómeno pandilleril. Política de la ausencia de política.

2.- De 1992 al 2002. Ausencia de política de atención a niños, niñas, adolescentes y jóvenes en riesgo social. Falta de políticas públicas de prevención secundaria y terciaria.

3.- Del 2002 al 2012. Política manodurista fracasada y ausencia de políticas que responda a la multi-causalidad y multi- sistémica con enfoque de derechos. Reducción de la violencia a pandillas y desaparece la pregunta por el conflicto.

 

2.-LA TREGUA ¿Se ha roto?
Muchos están esperando esta noticia para volver a reactivar sus negocios y continuar convirtiendo la violencia en un negocio, otros quieren seguir un modelo económico que no invierta en los niños/as y jóvenes y que el futuro de ellos sea la muerte prematura y lenta de hambre, exclusión y marginalidad sometiéndolo a las cunetas del modelo económico y apaleados por el mercado.
Otras potencias económicas quieren seguir imponiendo sus política de seguridad nacional, invertir en seguridad y exigir mayor control de territorio, para así controlar recursos, agua y minerales.
Otros quieren seguir invisibilizando el narco y el crimen instalado en narco-políticos y empresarios del sector trasportes y otros.

Otros las partidos políticos, en su negocio electoral por controlar el aparato del estado, utilizan y manosean el tema para dinamizar y potenciar la industrial electoral con un discurso punitivo, represivo, tan internalizado en nuestras vidas que aprendimos a golpes, y la cultura del castigo es tan aplaudida, por desgracia y con pocas capacidades para aprender y para corregir dialogando.

Otros quieren que se responsabilicen de la tregua el gobierno u otros, cuando la tregua es un pacto de no agresión entre las grandes pandillas del país que contó con la facilitación del Raul Mijango y Monseñor Colindres como personas que entendieron de las tres décadas y sus fracasos, a quienes el Señor Presidente y el Ministro de Justicia y Seguridad les facilitaron estos espacios de diálogos, que por la visión tan punitiva de la opinión pública nunca hubieran sido aprobada, sin embargo no todo lo que dicen las mayorías es bueno, existe la dictadura de las mayorías incluso en las democracias, pero que pudimos parar la guerra en la que nos sometieron en las tres décadas y en especial el manodurismo. Este esfuerzo es admirable y de reconocer sus bondades para seguir fortaleciendo el proceso.

Hoy podemos decir que la tregua no se puede romper porque nunca existió, aunque en nuestro lenguaje es una forma de hablar, pero la verdad es que nunca existió, lo que hoy tenemos es un proceso de reducción de la violencia y de la criminalidad en donde INTERPEACE está haciendo sus aportes desde su experiencia en procesos de diálogos en países en conflicto y pos-conflicto y en nuestro casa vivimos los dos momentos. Este proceso estratégico, que tiene como fundamento el DIÁLOGO como arquitectura de todo proceso de paz, ha generado una nueva dinámica en El Salvador que no podemos dejar de pasar y poner las bases para que a corto y largo plazo miremos el problemas de las violencias desde una trasformación de las fenómenos violentos en nuevos movimientos culturales de paz y procesos culturales de paz desde espacios de INCLUSIÓN Y DIÁLOGO, sin confundir estos espacios con negociación como algunos los bautizan de formas perversas.

Estos discursos y retóricas de los detractores del proceso estratégico de construcción de espacios de inclusión y diálogo han sido bombardeados por una lucha de ingenuidades e ingenuos, que por desgracia es una ingenuidad hegemónica, la misma que nos hizo vivir en las tres décadas de las tres políticas fracasadas que quieren imponernos en una cuarta década.

La tregua se rompió, hoy es un proceso de generación de espacios de Diálogo e Inclusión para responder a las preguntas ¿Cómo incluir a los excluidos?, ¿Cómo atender y reparar a las víctimas?

Estas preguntas son necesarias para no volver a las grandes barbaridades militares de la masacre del Mozote o Sumpul, que fueron más de mil personas asesinadas y quemadas, homicidios que gozan de impunidad y víctimas que se invisibilizaron. Hoy tenemos más de 30 mil privados de libertad enfrentando la justicia de esta nueva guerra social, sin gozar de la impunidad con la que gozan los responsables de la guerra y de la violencia del pasado.

Es por estas tres décadas con sus tres políticas, más toda la acumulación de fracaso en donde no somos capaces de hacernos la pregunta por el CONFLICTO y la generación y gestión de ideas que nos ayuden a dejar de preguntarnos por los efectos y afrontar el conflicto, que se hace necesario una propuesta.

 

PROPUESTA:
Comencemos a generar diálogos todos y todas, en todas las direcciones y en todos los niveles, y a poner las bases del PACTO nacional, económico, político, local e inter-eclesial por la paz, donde saquemos este problema de los tiempos electorales, coyunturales y mediáticos que se nutren con el dolor y la sangre.

3.- IDEAS PARA EL MOMENTO, PROCESO DE PAZ
No se trata de criminalizar la pobreza, como en ciertos espacios de pensamiento autoritario, estrategia que recurren las minorías reaccionarias y que se convierten en una discriminación que se monta sobre otras discriminaciones al culpar de los males sociales a quienes han sido excluidos de la sociedad. Una cosa es sostener que la marginación y la exclusión son causas de la violencia social y otra, significativamente diferente, afirmar que los marginados y los excluidos son los culpables de esa violencia .De hecho, estos últimos son las víctimas principales de esas dos calamidades. Víctimas de la exclusión y la pobreza, y víctimas de la violencia que, cuando no los enreda, los aplasta.
Y como dice Ciro Marayama, parafraseando a Marx, que la falta de oportunidades puede ser el cultivo -o cómo podríamos decir estas tres décadas de fracasos en El Salvador- son el cultivo de una especie de “ejercito delincuencial de reserva”; y retomando una cita de Eugene Buret, escrito allá en 1840: “Una vez que el hombre es aplastado por la miseria -que es la pobreza sentida moralmente-, poco a poco se deprime y se envilece; pierde, uno tras otro, todos los beneficios de la vida civilizada y adquiere los vicios del esclavo y del bárbaro.”
Es el tiempo de abandonar mi lugar desde el que hice o hacemos la lucha para construir nuestro lugar donde el diálogo, participativo y abierto, recobre y funde la institucionalidad necesaria para dinamizar el momento del proceso de pacificación del país en donde se analice, se aborden y se recojan los disensos, los cuestionamientos y comencemos a gestionar el conflicto nacional que ha generado tantas violencias, poniéndole nombre y rostro a la paz y dibujando el futuro.

Pues El Salvador es el espacio de paz y para la paz si desde ya comenzarnos a reconocernos todos como violentos y empezar a desarmarnos todos de la violencia internalizada por los modelos de aprendizajes desde los que nos educaron. Comenzar a preguntarnos juntos ¿Cómo hablar de la paz en un mundo de muerte? ¿Cómo hablar de paz en un mundo de lobos? ¿Cómo hablar de paz en un mundo de guerras, de armamento, de pobreza, exclusión y de ingenios bélicos?, ¿cómo hablar de reconciliación en un sistema de bloques?, ¿cómo ser Abeles en un mundo de Caínes?, ¿cómo ser pacifico en un mundo violento?
Estas preguntas nos ayudan a salir del simplismo o el infantilismo, como la ligereza con las que hablamos y tratamos las

violencias y los conflictos que la originan como los efectos de las dos.
4.- DESAFIO: INSTITUCIONALIZACIÓN DE LA PAZ

Quiero terminar esta carta con algunas ideas que son urgentes ante el momento del proceso de pacificación y así ser agradecidos con el momento favorable que vivimos, el cual requiere de un Estado que sea responsable e institucionalice y asuma la responsabilidad que durante décadas asumió de forma fracasada. No podemos equivocarnos y solo si somos capaces de ir mas allá de intereses personalistas, ideologistas, populistas y dejamos de manosear la violencia para usarla y asumimos una responsabilidad y declararnos en sesión abierta y permanente, en una mesa nacional de actores y sectores para construir un PACTO NACIONAL INCLUYENTE POR LA PAZ.

Liderar un proceso nacional y regional en donde se caracterice el fenómeno de maras y pandillas como un conflicto Social Especial e Internacional y trabajar en conjunto para que el abordaje del conflicto nos lleve a la Negociación Socio Política de este conflicto.

Que se diseñe el MINISTERIO DE CULTURA DE PAZ, en donde se organicen con dos vice-ministerios: el Viceministerio de Prevención y el Viceministerio de Rehabilitación y Reinserción. El Viceministerio de Prevención ayudaría desde una política y sistema nacional de prevención, para desarrollar un modelo nacional en donde el sistema educativo y otras instancias coordinen dicha estrategia. El Viceministerio de Reinserción y Rehabilitación podría dinamizarse con cuatro coordinaciones que responden a la problemática terciaria, como es la coordinación psico-social –espiritual, la de educación, la de empleo y la de emprendedurismo y cohesión social, en donde actores se coordinen para hacer sinergias y afronten la problemática de forma sistémica y holística con un enfoque de derechos.
Urge posicionar y dotar de derechos humanos mejorando en una profunda trasformación el sistema penal nacional. Es una situación inhumana en las condiciones de hacinamiento en que se encuentran las personas. Reforma del sistema penal y sus condiciones.

Construir el fondo económico para la Paz, que dote de recursos el Ministerio de Cultura de Paz y otras acciones de generación de condiciones para la paz.

Una reforma policial y sus condiciones. La mentalidad punitiva y el desgaste policial de las décadas manoduristas, las prácticas perversas de irrespeto sistemático a los derechos humanos y el irrespeto al debido proceso ha deteriorado la dimensión humana y profesional de la corporación policial, además de la poca capacidad de auto cuido y el impacto de la violencia en sus personas ha generado un deterioro de la salud mental que los ha introducido en círculos de odio y de ira que hace que ellos mismos sigan siendo y reproduciendo la vida de los victimarios. Urge la atención y la reforma de la corporación policial y una recuperación de su Salud mental.

Y por último, el abandono de la fiscalía de negociar con delincuentes a través de la figura del “CRITERIADO”, y ofrecer la oportunidad de criterio a delincuentes con 3 y 10 homicidios y darles la libertad por un proceso de negociación con fiscales a través de información por delitos.

Señor presidente de la Republica, Mauricio Funes, creo que cuando te dicen que asumas la responsabilidad se entiende que te animan a construir en este último año, para dejarnos el camino que usted comenzó y ningún otro presidente quiso, las bases de un proceso de pacificación el cual no le ha sido fácil, pero que al final nos regaló las bases y las estrategias para iniciarlo, espero que ahora le den su apoyo aquellos que le exigen responsabilidad e institucionalización.

Por último quiero reconocer el esfuerzo de Raul Mijango y Monseñor Colindres y de otros que se atrevieron a poner sal en la herida histórica y dolorosa que aunque todavía hay mucho dolor, luto y barbarie, pero esos es lo que nos motiva a seguir adelante.

PADRE ANTONIO RODRIGUEZ LOPEZ-TERCERO
6 DE AGOSTO DE 2013
SOLEMNIDAD DEL DIVINO SALVADOR DEL MUNDO

tomado de: http://migenteinforma.org/?p=18676

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