El legado histórico, político, estratégico y moral del Comandante Marcial es una de las cuatro fuentes para reiniciar la Liberación

23 Abr

(Tomado de Editorial de Revista AHORA, de abril 2013. pag. 2-3).

http://ahoraliberacionca.wordpress.com/

Editorial

Es importante recordar al Comandante Marcial; pero, más importante es estudiar
e interpretar su legado histórico, político y estratégico. Más, mucho más importante
es seguir su ejemplo, su amor al pueblo y su confianza en las fuerzas del pueblo, sus
valores y principios, su consecuencia y su disciplina.
No obstante, aún más importantísimo es hacer bien todo lo anterior, y pasar, sin
vacilaciones, a lanzar y aplicar creadoramente su legado a la vida, a la realidad del
presente, a fin de reiniciar la Liberación Popular y Social Hacia el Socialismo
(LPS).
En 30 años de liberación interrumpida, las condiciones objetivas para reiniciar la
lucha por la liberación definitiva han sido favorables, pero las condiciones
subjetivas no lo fueron. Las ideologías, burguesas, reformistas y pequeño
burguesas, mediante sus partidos políticos, han prevalecido en la disputa y
engaño del pueblo. En términos de intereses de clase, los mayores ausentes han
sido la clase obrera, las grandes mayorías explotadas, oprimidas, excluidas,
marginadas y discriminadas. Estas han sido el blanco de las cacerías electoreras,
pues son el objeto-voto a las que se les ofrece mentiras y demagogia.
De 1983 a 1990 los heroicos esfuerzos para forjar una alternativa de organización
y lucha revolucionarias no lograron detener el desarrollo de la estrategia
claudicante de diálogo y negociación. Así, la dirigencia del FMLN convirtió la lucha
armada en resorte impulsor, no para ganar la guerra, tomar el poder y hacer la
revolución, sino que para crear las condiciones favorables al dialogo y la
negociación. Por eso, de 1983 a 1991, todas las campañas y ofensivas militares
del FMLN –incluida la de Noviembre de 1989- tienen ese propósito: presionar para
el dialogo y la negociación de la paz por un paquete reformista. Así llegaron al 16
de enero de 1992.

De 1990 al 2000 prevalecieron la ideología y proyectos políticos burgueses y
oportunistas, con muy raras excepciones. Con el derrumbe del socialismo en
Europa del Este (1988-1992), el imperialismo se impuso en el mundo, sin
obstáculos, y con todos los medios militares, económicos, políticos, diplomáticos,
mediáticos, ideológicos y culturales. En tanto, muchos revolucionarios renegaron
abiertamente del Marxismo Leninismo, y optaron sin escrúpulos por el
oportunismo de derecha ofreciendo soluciones políticas reformistas.
Contra todas las desventajas políticas e ideológicas (condiciones subjetivas),
durante esos 10 años, con mucha perseverancia se gestaron los conceptos
políticos, estratégicos, ideológicos y morales para reiniciar la liberación; y
también se integraron los grupos iniciales de lo que sería la organización
revolucionaria de liberación.
La formulación de este proyecto revolucionario para reiniciar la liberación fue
resultado de cuatro fuentes: el análisis de la experiencia revolucionaria, pasada y
presente; la aplicación creadora del Marxismo Leninismo a la realidad actual; la
Formación Integral, cuyo eje central son los valores y principios revolucionarios
para comenzar a forjar el hombre y la mujer nuevos y nueva; y el estudio,
interpretación y aplicación creadora del pensamiento, práctica y praxis del legado
histórico, político, estratégico y moral del Comandante Marcial.

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