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El Salvador: La alfabetización, un proceso en desarroll

9 Ene

Raimundo López*
Comacarán, municipio del
oriente montañoso de El
Salvador, inscribió su
nombre con letras doradas
en el mapa universal al ser
declarado el 19 de
diciembre de 2011 el
primero libre de
analfabetismo en el país.
La tarde de ese día, a las 17:16
horas, el vicepresidente y
ministro ad honorem de
Educación, Salvador Sánchez
Cerén, y el alcalde, Enris
Antonio Arias, izaron una
enorme bandera en la plaza
central de la villa, que
confirma la proclamación.
Había una multitud conmovida
en el lugar y muchos
rompieron la frágil cinta de
seguridad para tomarse fotos
junto a los funcionarios y las
placas de bronce donde se dejó
constancia del éxito educativo.
Quiero quedar en la historia,
decían.
Histórico fue el adjetivo
común para describir el
acontecimiento en los
discursos de la ceremonia.
El Programa Nacional de
Alfabetización comenzó
formalmente en 2010, meses
después de la asunción del
presidente Mauricio Funes el
1 de junio de 2009.
En ese momento, y según
datos del censo de 2007, el
17,9 por ciento de la población
de El Salvador era analfabeta,
más de 680 mil mayores de 15
años, en su mayoría mujeres.
Su ubicación sigue la ruta de
la pobreza y la pobreza
extrema.
El alcalde Arias explicó a
Prensa Latina que el proceso
de enseñanza comenzó en
Comacarán el 6 de marzo de
2011, y benefició a 516
personas, en su mayoría
adultos mayores y apenas dos
en el rango de 15 a 24 años.
El municipio es el más
montañoso del departamento
de San Miguel, con una
extensión de 34 kilómetros
cuadrados y tres mil 199
habitantes, distribuidos en
cinco cantones y 11 caseríos.
Su economía depende de la
agricultura y la ganadería,
mayormente de subsistencia,
de acuerdo con Arias, aunque
durante su gestión al frente la
alcaldía, de 24 años ya, se
impulsó también el desarrollo
de la infraestructura de
educación, salud, de caminos
y recreativa.
Otros programas exitosos son
los de prevención de la
violencia delincuencial. Es un
municipio absolutamente
seguro, libre de maras
(pandillas) y sigue siendo uno
de los más tranquilos del
oriente de El Salvador, apuntó.
Arias afirmó que alcanzar la
condición de primer municipio
libre de analfabetismo lo
emociona y compromete para
proseguir en la realización de
los planes de desarrollo a fin
de hacer de Comacarán un
lugar cada vez mejor.
El vicepresidente Sánchez
Cerén explicó la importancia
del acontecimiento, que
comienza a repetirse en otras
demarcaciones. El municipio
San Francisco Lempa, en el
norte de El Salvador, fue
proclamado el 22 de diciembre
como el segundo del país en
alcanzar la condición de libre
de analfabetismo.
Un municipio sin analfabetos
es un verdadero tesoro, es la
más grande de las alegrías. Es
tan especial como encender
una luz en donde ha habido
oscuridad, es encontrar vida
en donde ha reinado la
incertidumbre, afirmó Sánchez
Cerén.
Alfabetizar es una clara obra
de amor, y toda obra de amor
es revolucionaria, porque en
ella se pone de manifiesto la
fraternidad y la solidaridad
humanas, subrayó.
Para las vidas de gente
sencilla, condenadas a la
ignorancia por la herencia del
sistema, fue un cambio
trascendente y práctico, como
relataron varios de los
alfabetizados.
Yo no sabía qué era una letra,
era como andar como ciego,
contó María Hernández
Argueta, de 67 años, y a quien
todos llaman Doña Irene.
Ahora me siento bien, ya no
tenemos que poner el dedo
para firmar, podemos hacer
trámites, solicitar documentos
y hasta casarnos, dijo. Para
Magdaleno Escobar, de 47
años, es también una manera
de movilizarse en el transporte
público sin necesidad de
ayudas. Antes no podía leer
los rótulos (de identificación
de los ómnibus), relató.
A Regina Escobar, madre de
Magdaleno y otros 13, nueve
de ellos mujeres, la pobreza la
predestinó a lavar, cocinar y
limpiar la casa.
Ahora, con su mano, aún
inexperta, escribe su nombre
y apellidos, pese a la
incomodidad de hacerlo sobre
el estrecho filo del respaldar
de una silla plástica. Es un
gesto sencillo, pero cargado
de justicia para la anciana.
Nunca vi una escuela… pero
ahora, ya viejitos, alcanzamos
siquiera a poner el nombre,
dijo.
Sánchez Cerén resaltó esa
conclusión: La alfabetización
es un proceso democrático
imprescindible para lograr una
justicia social igual para todos,
expresó.
Para el alcalde Arias, la
proclamación no resulta un
punto de llegada. Es apenas el
inicio de un proceso de
desarrollo, cuya base es la
educación. Si no se trabaja en
esos sectores olvidados,
difícilmente el municipio se
desarrollará, aseguró.
*Corresponsal de Prensa
Latina en El Salvador

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