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Bolivar aún espera

15 Dic

TOMADO DE www.debatesocialistadigital.com

Quienes encendimos el televisor a última hora para ver el concierto de cierre de la CELAC, quedamos un poco sorprendidos. El animador del acto fue un conocido ícono del canal privado Venevision y de uno de los programas más burdos de la televisión venezolana: La guerra de los sexos. Wiston es solo una minúscula parte del engranaje de la dominación mediática. Aparece semana tras semana con su esplendida sonrisa, su cuerpo musculoso y su falso buen humor, en un programa de esos que se producen porque dan rating y porque al fin y al cabo “a la gente le gusta mucho”. En medio de la fastuosa tarima montada en la base aérea La Carlota para la noche de rumba de la CELAC, el joven-marketing hizo la presentación del concierto diciendo efusivamente: “Cuando se quiere se puede, como dice? !familia!  Unidos siempre hasta el final”. (1)

El canal televisivo Venevision, expresión del capitalismo internacional en Venezuela, envió su ficha mediática con mensajes tipo cliché de unidad, pero de cero chavismo. Este hecho no podríamos calificarlo de error estratégico como dijeron algunos dentro de la revolución. Solo que nos puso sobre aviso. Algo en el fondo, verdaderamente estratégico, había ocurrido.

Un par de días después un actor de una categoría mucho mayor, confirmó nuestras sospechas. El Secretario General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza declaraba: “…saludamos los esfuerzos de los países de la región para conformar la CELAC, que seguramente se constituirá en un eficiente mecanismo de coordinación y concertación política regional…tenemos esperanza en que este renovado mecanismo enriquezca el diálogo a nivel interamericano, ya que los países de la región contarán con una instancia para concertar posiciones y plantear temas con un mejor nivel de coordinación en el plano interamericano y global….todos los países que integran CELAC son miembros de la OEA, lo cual origina naturales coincidencias entre ese mecanismo y la Organización, puesto que las políticas exteriores de sus países miembros son naturalmente las mismas en los distintos temas que en los dos ámbitos se tratarán… una vez la CELAC entre en funcionamiento, tomará contacto con su Secretaría Pro-Témpore para analizar las amplias posibilidades de cooperación entre ambas instancias. ” (2)

Pero ¿es que acaso las coincidencias entre la CELAC y la OEA se restringen a un hecho geográfico? ¿A que los países de una y otra organización, son los mismos? ¿Es que solo el hecho de que no estén incluidos los Estados Unidos, de pronto nos hace un bloque homogéneo que caminará feliz hacia el ideal de Bolivariano? Aunque cambie la tarima, como bien nos lo aclara Insulsa, aunque soplen “aires renovados”, las políticas exteriores de los países no cambiarán instantáneamente. Eso es relativamente sencillo de entender.

Pero profundicemos aún más. ¿Dónde nos pusieron las amarras? ¿De dónde le nace la tranquila confianza a Insulsa de que nada cambiará, de que el espíritu del panamericanismo de la OEA seguirá vigente en la CELAC? ¿De que los gringos seguirán sembrados en nuestras almas y en nuestros corazones?

Para responder a este último bloque de preguntas, debemos devolver el reloj del tiempo. No mucho. Cien años. Veamos cómo fue que llegamos a Wiston y a Insulsa.

OEA HIJA DE SANGRE DE SANTANDER

La OEA es producto de la derrota de Simón Bolívar (en su momento histórico), de consolidar un bloque hispanoamericano capaz de hacer frente económica y militarmente al imperio, que congregaba a Inglaterra, Francia y el pujante Estados Unidos.

Simón Bolívar, expresaba en su Carta de Jamaica de 1824: “¡Qué bello sería que el Istmo de Panamá fuese para nosotros lo que el de Corinto para los griegos! Ojala algún día tengamos la fortuna de instalar allí, un augusto congreso de los representantes de las repúblicas, para tratar y discutir sobre los altos intereses de la paz y de la guerra, con las naciones de las otras partes del mundo. Esta especie de corporación podrá tener lugar en alguna época dichosa…”. Nacía su idea de la Anfictionía, del Internacionalismo Bolivariano cuyo fin último era el cambio de las relaciones esclavistas. Es decir, buscaba el rompimiento de las relaciones económicas hegemónicas de la época y para ello necesitaba conformar un gran bloque mundial.

Desde ese llamado se activaron toda clase de intrigas y traiciones para impedir su cometido. En lugar de la propuesta antiimperialista de Bolívar, Santander fiel reflejo de los espíritus legalistas, redujo el sueño hispanoamericano a negocios enmarcados en el respeto por las leyes del orden existente. El forcejeo Santander-Bolívar que a fin de cuentas era la lucha ideológica entre el esclavismo y las fuerzas del cambio del sistema económico, tuvo como desenlace la imposición del panamericanismo con Santander como líder.

La ferviente admiración de Santander se resume en la siguiente carta: “Con respecto a los Estados Unidos, he creído conveniente invitarlos a la augusta Asamblea de Panamá, en la firme convicción de que nuestros íntimos aliados no dejarán de ver con satisfacción el tomar parte en sus deliberaciones de un interés común a unos amigos tan sinceros e ilustrados…”(3)

Bolívar intuyendo los peligros de la instauración del panamericanismo y de la visión netamente comercial de Santander, le contesta: “Creo que el gobierno de Colombia puede llevar a mal el que se haya publicado la invitación hecha a los Estados Unidos sin saber su resultado. Los negocios políticos son infinitamente delicados.” (4)

Un año más tarde Bolívar vuelve a amonestar a Santander por intentar reducir el gran proyecto de romper el sistema económico a pequeños negocios y le escribe: …“He visto la carta en la que usted me propone sea yo el protector de la compañía que se va a establecer la comunicación de los dos mares por el istmo…me ha parecido conveniente no solo no tomar parte del asunto, sino que me adelanto a aconsejarle que no intervenga usted en él…por mi parte estoy bien resuelto a no mezclarme en este negocio ni en ningún otro que tenga un carácter comercial.” (5)

La invitación hecha por Santander a los Estado Unidos, desconociendo los consejos de Bolívar, fue un duro golpe a la integración. Los partidarios del esclavismo declaraban sin rodeos que veían un peligro en el Congreso Anfictiónico de Panamá.

Con el enemigo en casa, finalmente el congreso acordó un “Tratado de la Unión, de la Liga, y de la Confederación perpetua”. Bolívar, enterado del fracaso del Congreso de Panamá, dijo: “El Congreso de Panamá sólo será una sombra“.

Con paciente laboriosidad los Estados Unidos demoraron 63 años para desvirtuar definitivamente el ideal del Libertador. Es así como en 1889 instauraron la Primera Conferencia Panamericana celebrada en Washington DC, la cual aumentó el comercio de los Estados Unidos con el resto de América del Sur y estableció en cada país la Oficina Internacional de Repúblicas Americanas. Estas Conferencias Panamericanas, se siguieron celebrando hasta el año 1954 cuando se creó la Unión Panamericana y luego la Organización de Estados Americanos (OEA).

Como vemos la OEA es entonces producto del triunfo de la propuesta de Santander y la derrota del ideal bolivariano.

EL CONTRABANDO IDEOLÓGICO DE LA OEA EN LA CELAC

La Carta Democrática Interamericana de la OEA, ratificada en el 2001, en sus artículos 2 y 3 reza: “El ejercicio efectivo de la democracia representativa es la base del estado de derecho (…) Son elementos esenciales de la democracia representativa, entre otros, el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales; el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al estado de derecho; la celebración de elecciones periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo; el régimen plural de partidos y organizaciones políticas; y la separación e independencia de los poderes públicos.”

Entre los 22 documentos aprobados por la CELAC el fin de semana pasado, se encuentra la Declaración Especial sobre la Defensa de la Democracia y el Orden Constitucional en la CELAC.

Veamos lo que dice: “Reafirmamos que la democracia, el desarrollo sostenible, el respeto de todos los Derechos Humanos y las libertades fundamentales, incluido el derecho al desarrollo son interdependientes y se refuerzan mutuamente, basándose por igual en los principios de objetividad, imparcialidad y universalidad…  Acuerdo Nro. 2: Suspender al Estado en que se hubiese materializado la ruptura del orden constituido o del Estado de Derecho (…) Las medidas que se adopten en relación con hechos objeto de esta Declaración deberán ser compatibles con el Derecho Internacional y la legislación interna del Estado afectado”.

Es aquí en donde, a nuestro parecer, estuvo el verdadero error estratégico. El sistema capitalista, el hegemónico de nuestros días, el que Bolívar hubiese querido romper si estuviese vivo, se sustenta en el sistema electoral y en la democracia representativa. Aunque a primera vista pareciera ser una declaración en contra de una invasión del imperio, esta hojilla tiene otro filo. ¿Qué pasaría si el socialismo venezolano decidiese reformular el sistema electoral, y las elecciones sirviesen para crear un mallado social verdaderamente participativo y representativo? ¿Ya no sería sufragio universal? ¿O qué pasaría si nuestro orden económico no se alineara con los intereses del Consejo de Seguridad de la ONU? ¿Estaríamos por fuera del Derecho Internacional?, ¿por fuera de la CELAC?

Concluimos que la idea del Libertador de unir las naciones para asegurar la liberación del imperio español cobra vida hoy cuando es necesario emanciparnos del imperio capitalista. Caben las palabras del Apóstol Martí:

“¡Pero así está Bolívar en el cielo de América, vigilante y ceñudo, sentado aún en la roca de crear, con el inca al lado y el haz de banderas a los pies; así está él calzadas aún las botas de campaña, porque lo que él no dejó hecho, sin hacer está hasta hoy: porque Bolívar tiene que hacer en América todavía!”

Bolívar aún espera.

Fuente:

(1) http://www.noticias24.com/gente/noticia/74443/
(2)http://www.oas.org/es/centro_noticias/comunicado_prensa.asp?sCodigo=C-988/11
(3) Pividal Francisco (1977) Bolívar: Pensamiento precursor del antiimperialismo. Carta de Santander a Bolívar, Bogotá, 6/2/1825.

http://www.presidencia.gob.ve/doc/publicaciones/otras_publicaciones/bolivar_p_antiimperialismo.pdf
(4) Idem anterior. Carta de Bolívar a Heres, Cuzco, 7/7/1825
(5) Idem anterior. Carta de Bolívar a Santander, Magdalena, 22/2/1826

 

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