Forjemos el partido político revolucionario de nuevo tipo: el Partido de Liberación Social (PLS)

5 Jul

Ante la estafa y la bancarrota de la partidocracia burguesa

AHORA, Junio-2011, pag.19

http://ahoraliberacionca.wordpress.com/

 Hace mucho tiempo que las elecciones es el período cuando los partidos burgueses mienten y los del oportunismo de izquierda también. Los primeros frecuentemente ofrecen migajas ridículas; los segundos usualmente ofrecen “cambios audaces” en sus “programas”. Los unos y los otros lo hacen para llenar una formalidad y para usar su  retórica.  De todas maneras, ni las migajas ni los cambios se cumplirán.

El parlamento, congreso, senado,  o la  asamblea legislativa  son las arenas de los “shows”, mascaradas, desfiles bufos, pantomimas de los “contendientes” burgueses sin máscara contra los otros burgueses con máscara de izquierda. Allí en la arena se “pelean”, pero de repente, la arena se vuelve plaza y mercado y allí mismo, los contendientes se entienden y transan. Las bochornosas componendas de las últimas semanas en la Asamblea Legislativa de El Salvador son un pristino ejemplo de cómo para los fariseos de todos los tintes la política no es un arte, sino sucia politiquería.

Son una parodia de la democracia burguesa.

Con los últimos hechos (ver nota “Se destapó la olla”) una vez más se demuestra la falacia de la tan mentada “democracia institucional”. Los partidos y sus diputados y sus gobiernos, desde los intereses del proletariado y del pueblo son instrumentos para sostener el sistema, estado, régimen y gobierno –los cuatro males del pueblo-. Pero, además, los partidos y sus diputados son incapaces, torpes, cínicos y perversos  villanos.

El fango del pantano en el que se encuentra sumido el partido FMLN no deja lugar a dudas: ese partido es una estafa, integrado por incapaces y corruptos –. Se necesita estar dormido o ciego para seguir creyendo en sus mentiras.

¿Qué podemos concluir?

El pueblo tiene el derecho de rechazar a estos estafadores de una vez por todas.

El pueblo tiene el derecho de forjar su alternativa de organización revolucionaria de nuevo tipo que, como parte de la estrategia de Política Integral, impulse la organización del pueblo para luchar por sus verdaderos intereses políticos, conculcados por todos los partidos burgueses de turno. Luchar por esos intereses y avanzar en la conciencia revolucionaria es la estrategia de la organización política revolucionaria de nuevo tipo.

La calidad de la organización política revolucionaria demanda que sus candidatos se deben a los votantes y a ellos rendirán cuentas. Y el partido no es puente para elevar el estatus de nadie ni para formar funcionarios. Esos jugosos salarios deben reinvertirse tanto en el sostenimiento del partido como en el bienestar de las comunidades que votaron por los diputados y los alcaldes. Los candidatos deberán ser auditados, y al final de sus funciones deberán ser auditados de nuevo.

Los diputados y alcaldes son del partido, siempre que lo sean del pueblo y actúen en consecuencia. Y son diputados del pueblo con el que el partido se funde y convive. Si, por el contrario son del partido, pero no responden al pueblo en general y a los que votaron por ellos, no merecen estar allí y deben ser removidos por el pueblo y por el partido.

En otras palabras, se trata de forjar el partido con hombres y mujeres que tengan moral y ética revolucionarias, basadas en principios, valores y métodos revolucionarios.  Por supuesto, que,  con esos criterios de calidad revolucionaria, que no son atractivos para el ganguerismo, al principio no serán muchos los forjadores del Partido de Liberación Social (PLS), pero al compartir con el pueblo la  firme  determinación y la moral revolucionaria de los fundadores, tenemos una confianza amplia y profunda en las capacidades y sensibilidad del pueblo para organizarse y echar hacia delante este instrumento de lucha política del pueblo.

En el proceso, la lucha política revolucionaria encabezada por el partido de Liberación Social se encuentra y se funde en el Frente Político con la lucha social y la lucha territorial. En otras palabras, ni la lucha política revolucionaria ni el partido político revolucionario lo son todo. Habrá pueblo en las áreas social y territorial -que son los otros componentes del frente político-

Al pueblo  se le puede ofrecer más de lo mismo: el camino fácil de plegarse como votante o activista a un partido político burgués más. O pueden otros oportunistas querer pescar en aguas revueltas*. O el pesimismo y la negación de toda posibilidad.

Creemos en que el pueblo recuperará su dignidad, pisoteada por la politiquería de los partidos burgueses. Y el pueblo se liberara de la modorra y se decidirá construir su verdadera organización revolucionaria en la política revolucionaria, en la lucha social o en la lucha territorial. Es el desafío histórico y político para enrumbar la lucha por donde es, sin ambigüedades ni vacilaciones: La Liberación Social Hacia el Socialismo (LS).  En fin, la gran estafa es la partidocracia de los partidos burgueses que hoy florece. Pero, esos partidos burgueses podrían gobernar bien y seguirían siendo esencialmente la estafa contra los intereses del pueblo. En realidad, el punto es que son partidos de la burguesía aunque algunos se disfracen. La solución del problemas es forjar la organización política revolucionaria que llegue a ser un partido político revolucionario de nuevo tipo, que luche de muchas formas por los intereses de las grandes mayorías. La lucha electoral y la parlamentaria no serían las únicas ni un fin, sino dos formas y medios más de organización, agitación, organización y lucha.

En fin, el problema es que sólo son partidos burgueses, falta el partido de Liberación Social  que los enfrente defendiendo los intereses de las grandes mayorías.  Por titánico que sea el esfuerzo, es mucho más probable que el pueblo aprenda el arte de la política- forjando y empleando  los instrumentos de lucha integral del pueblo-, a que un partido burgués se transforme por arte de magia en “revolucionario” de obra y de palabra.   Esto es vulgar idealismo.

  • Cuidado, que los politiqueros andan queriendo ofrecer el mismo pan sin levadura: busca la inscripción del PSD (Jorge Meléndez, Jonás) Y PP (Orlando Arévalo). Que el primero traiga cola de Joaquín Villalobos y quien sabe que otros tránsfugas de “generales conocidas” para dar cobijo a los náufragos del PDC, y que Arévalo, conciliador les abriera la puerta a sus hermanos del PCN no sería sorpresa. Lo que sí sería lamentable es que estos “salvadores” encontraran incautos entre el pueblo.
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