Filtraciones de Wikileaks ponen al descubierto intervención de EE.UU. en golpe de Estado en Honduras

30 Nov

JEAN-GUY ALLARD

El golpe de Estado en Honduras en el 2009 fue “ilegal e inconstitucional”, tuvo que reconocer el embajador norteamericano en Tegucigalpa, el cubano-americano Hugo Llorens, un ex colaborador de Otto Reich, cuyo papel en los acontecimientos queda por esclarecer. Un análisis de Llorens para el Departamento de Estado se encuentra entre los documentos estadounidenses filtrados el domingo por WikiLeaks, sitio en Internet que se dedica a filtrar información secreta.

Hugo Llorens, embajador de EE.UU. en Honduras, sabía que era ilegal e inconstitucional el derrocamiento del presidente Manuel Zelaya.
Hugo Llorens, embajador de EE.UU. en Honduras, sabía que era ilegal e inconstitucional el derrocamiento del presidente Manuel Zelaya.

El documento, firmado por Llorens y enviado al Departamento de Estado, también reconoce que la carta de “renuncia” de Zelaya fue una “fabricación”, sin dar detalles de las evidencias de que dispone. Confirma el embajador norteamericano que “ninguno de los argumentos mencionados” por los golpistas para justificar el secuestro y la expulsión del Presidente constitucional Manuel Zelaya tiene validez bajo la constitución hondureña, mientras algunos son claramente falsos y otros son “meras suposiciones”.

Indica cómo los recuentos del secuestro de Zelaya realizados por los militares refieren que nunca le fue presentada legalmente una orden judicial, “que los soldados se abrieron paso a tiros contra las cerraduras y esencialmente secuestraron al Presidente”.

Llorens no hace mención alguna a la complicidad de las fuerzas militares norteamericanas presentes en Honduras en la operación realizada por el ejército salvadoreño para sacar del país por vía aérea el Jefe del Estado. La abogada e investigadora estadounidense, Eva Golinger, demostró en las semanas que siguieron al golpe que la base militar de Soto Cano, que Estados Unidos mantiene en territorio hondureño, tuvo un papel fundamental en el derrocamiento del presidente Manuel Zelaya.

El documento es uno de los cientos de miles de despachos secretos del Departamento de Estado al diario español El País, a The New York Times, a The Guardian en Gran Bretaña, al francés Le Monde y a la revista alemana Der Spiegel, publicaciones que no son conocidas por ser críticas del gobierno norteamericano.

En un párrafo que parece tragicómico, Llorens señala que “según la lógica del argumento 239”, evocado por los golpistas, “el propio Micheletti debería ser forzado a dimitir ya que como Presidente del Congreso consideró una legislación para tener una cuarta urna (“Cuarta Urna”) en las elecciones de noviembre del 2009 para solicitar la aprobación de los votantes acerca de una asamblea constituyente para reescribir la constitución”.

“Cualquier miembro del Congreso que debatió la propuesta también debería ser separado de oficio, y el candidato presidencial del Partido Nacional, Pepe Lobo, que hizo suya la idea, debe ser inhabilitado para ejercer cargos públicos por 10 años”, añade.

LLORENS, REICH, ROS-LEHTINEN Y COMPAÑIA

En su informe, Llorens se refugia detrás de los expertos legales hondureños que la embajada consultó, con el fin de entender los argumentos esgrimidos por los partidarios del golpe y sus opositores.

Lo cierto es que muchos otros documentos, no “confidenciales” como este, sino “Top Secret“, han sido intercambiados entre Washington y su embajada en Honduras durante los eventos del 2009.

Las relaciones muy estrechas de Hugo Llorens con lobos de la política exterior estadounidense, explican sin dudas mucho mejor que su informe “confidencial” el giro pro-golpista que rápidamente tomó la diplomacia de Obama y Hillary Clinton.

La congresista ultraderechista cubano-americana Ileana Ros-Lehtinen, que representa al Partido Republicano en materia de política extranjera, calificó este domingo en una declaración de “irresponsable” la filtración del portal WikiLeaks de decenas de documentos sensibles del Departamento de Estado.

La congresista de Miami tiene por qué preocuparse: ella corrió a apoyar al dictador Roberto Micheletti poco después del golpe de Estado, que llevó a la expulsión del Presidente constitucional Manuel Zelaya.

“Estoy con el presidente de Honduras, Roberto Micheletti, porque él es el presidente de este país”, dijo la portavoz de la extrema derecha norteamericana en el Congreso, en una conferencia de prensa al lado de Micheletti en la propia Casa de Gobierno hondureña ocupada por la dictadura.

Llorens sabía con antelación del golpe de Estado. Lo reveló días antes de su muerte el ex ministro de la administración Zelaya, Roland Valenzuela, en una entrevista transmitida por una radio local de la ciudad de San Pedro Sula.

Valenzuela relata detalladamente como el día 10 de junio del 2009, el entonces presidente del Congreso Nacional, Roberto Micheletti, convertido en dictador el 28 de ese mismo mes, envía el borrador del decreto que destituiría a Zelaya.

Explica como una contratista de la USAID, Jacqueline Foglia Sandoval, fue señalada como “la persona encargada de coordinar y operar el golpe de Estado”.

Unos días después de estas declaraciones, Valenzuela fue asesinado en un lugar público por el “empresario” Carlos Yacamán, quien fue arrestado el miércoles 8 de septiembre en Miami —no por el FBI sino por Inmigración—, donde había encontrado refugio. A pesar de la solicitud oficial de la fiscalía de San Pedro Sula, Yacamán sigue bajo protección de las autoridades estadounidenses.

El embajador Hugo Llorens, quien admitió luego de su informe haber participado en reuniones en las cuales se discutieron los planes del golpe antes del secuestro del Presidente Zelaya, es un cubano-americano “especialista del terrorismo”. Era director de Asuntos Andinos del Consejo Nacional de Seguridad en Washington cuando acontece el golpe de Estado contra el presidente Hugo Chávez.

Llorens se encontraba entonces bajo la autoridad directa del Subsecretario de Estado para Asuntos hemisféricos Otto Reich y del muy controvertido Elliot Abrams.

Otto Reich es uno de los personajes más influyentes de la fauna mafiosa de Miami y en junio del 2009, se encargó personalmente de proteger a la pandilla de Micheletti, con la congresista Ileana Ros-Lehtinen.

 

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