Carlos Alberto Montaner, un terrorista invitado a El Salvador

21 Oct

Tomado de Rebelión

¿ A qué viene un auspiciador de golpes de estado?
Terrorista internacional y agente de la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA) nacido en Cuba y residente en Madrid, que se acredita como escritor y periodista. Se fugó de una cárcel en Cuba el 24 de mayo de 1961, donde estaba preso por actos terroristas (colocación de bombas en cines) y en 1963 integró un grupo seleccionado por la CIA, que fue entrenado en Fort Benning, Estados Unidos.

En 1970 se radicó en España, donde fundó, con apoyo financiero de la Central de Inteligencia norteamericana, la editorial Playor y la agencia de noticias Firma Press, a través de las cuales se ha dedicado a publicar libros anticubanos, antiizquierdistas y brindar información tendenciosa contra Cuba y contra las fuerzas y gobiernos de izquierda de la región a medios de prensa latinoamericanos, europeos y estadounidenses. Además, colabora en campañas de propaganda contra estos en diversos medios internacionales.

En agosto de 1990, por instrucciones de sus jefes fundó, en Madrid, la Plataforma Democrática Cubana, coalición que integran diversas organizaciones contrarrevolucionarias y terroristas anticubanas como la Coordinadora Socialdemócrata y el Partido Demócrata Cristiano Cubano.
Esta organización fue creada por la CIA para influir en sectores políticos europeos y latinoamericanos y promover presiones contra la Isla.

Respalda la política de recrudecer el bloqueo contra Cuba, se opone a las inversiones extranjeras y promueve el aislamiento internacional de la isla caribeña. Para ello, entre otras muchas acciones, ha organizado seminarios sobre la economía cubana, con el fin de desalentar a empresarios extranjeros a negociar con nuestro país, y utilizó para ello veladas amenazas.

Apoya las actividades de los grupos contrarrevolucionarios que atentan contra el orden constitucional cubano mediante el envío de materiales y medios técnicos de comunicación, así como financiamiento. Ha llegado a proponer que todo esto sea enviado a través de la valija diplomática de la embajada de España en La Habana.

Ha visitado Caracas, Venezuela, en marzo de 2001; Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, en septiembre de 2008; Tegucigalpa, Honduras, en junio de 2009 y Ecuador en septiembre de 2010. Coincidencia o no, sus visitas han ocurrido siempre en el entorno de golpes de Estado o sus intentos.

Su ideología es fascista; hijo de un agente al servicio del dictador Fulgencio Batista, el padre fue uno de los grandes criminales y más grandes torturadores del pueblo cubano; tal como aquel, Montaner apostó pública y secretamente por una solución drástica (invasión estadounidense) para resolver, según él, el “problema cubano”. Su fórmula preferida fue la colocación de explosivos enmascarados en paquetes de tabaco.

En una entrevista que le efectuara el periodista Ángel de Jesús Piñera, que fuera publicada el 27 de abril de 1962 por la revista “Avance” de Miami, puede leerse que Carlos Alberto Montaner compartía la jefatura de Acción y Sabotaje de la organización Rescate Estudiantil con Alfredo Carrión Obeso, hecho que en la semántica de hoy es terrorismo y que en la década del 60 la CIA llamaba como Acción y Sabotaje.

En esas declaraciones Montaner dice: “…fuimos apresados casi en el momento mismo en que comenzábamos a intentar ayudar a las guerrillas campesinas del Escambray que luchaban heroicamente para tratar de impedir la consolidación de la dictadura comunista en Cuba”.

Precisamente esas bandas terroristas en las montañas cubanas del Escambray fueron creadas por la CIA y ocasionaron el asesinato de más de 500 personas, entre ellos maestros alfabetizadores.

En 1962 un cable de la entonces agencia de noticia UPI señalaba textualmente que “Carlos Alberto Montaner, un líder de las Unidades Militares Cubanas dijo ayer que acciones anti-Castro empezarán desde una base secreta en el Caribe”. En ese mismo texto, Montaner llegó hasta precisar que “la mayoría de sus hombres habían integrado la US Army y recibido un entrenamiento especial”.

La descripción corresponde exactamente a las unidades militares constituidas a partir de abril 1962 por la CIA en vista a infiltraciones de sabotaje en Cuba. Posada Carriles fue uno de estos mercenarios reclutados por la agencia y entrenado al uso de explosivos, a las técnicas de secuestro, tortura y eliminación de sospechosos en el marco de las operaciones sucias promovidas por Washington contra Cuba.

En 1960 prestó servicios en la organización contrarrevolucionaria Frente Revolucionario Democrático, creada por E. Howard Hunt, integrante del escándalo Watergate, para desarrollar acciones terroristas en Cuba. El l 30 de diciembre de 1960, el diario habanero Hoy, citando a investigadores antiterroristas de la época, anunció el arresto de varios miembros de esta organización.

Entre los terroristas capturados se encontraba Carlos Alberto Montaner, sorprendido el día 26 en su domicilio de Calle 88ª, número 309, en posesión de un arsenal de artefactos incendiarios. Aquellas “petacas” provistas por la CIA, eran idénticas a las usadas en toda una serie de atentados ocurridos en los días anteriores, en tiendas, cines y otros lugares públicos, en este periodo de fin de año.

Después de fugarse de la cárcel cubana y viajar a Miami, sus vínculos con la CIA prosiguieron, sumándose al Movimiento de Recuperación, organización terrorista que financió la CIA en Cuba en los primeros años de la Revolución. Después, siendo soldado del Ejército Norteamericano, esos vínculos se consolidaron.

En tal contexto, el servicio secreto yanqui hizo su reclutamiento formal. Fue la CIA, según documentos ya desclasificados, quien lo destinó a Puerto Rico primero y a España después para tener su base en ese país. La intención fue clara: establecer en Madrid un entramado que trabaje esa nación y demás países europeos con acciones dirigidas a desestabilizar el régimen cubano, promoviendo campañas y actos orientados a lograr que la Unión Europea (UE) aislara al Gobierno y a la Revolución cubana.

En los años sesentas y a propuesta de la dirección de la CIA, el Gobierno de Estados Unidos nombró miembros del Ejército a todos los que quisieran. Muchos de ellos fueron destinados a Fort Knox, en Kentucky, o Fort Jackson, en Carolina del Sur. Pero Montaner ingresó en Fort Benning, Georgia, base dirigida por la CIA, especializada en cursos de propaganda, acciones encubiertas, comunicaciones, espionaje y operaciones clandestinas. Fue ahí donde fabricó su imagen de “intelectual demócrata”.

De esa época datan sus relaciones con reconocidos terroristas internacionales como Félix Ismael Rodríguez –el asesino del Che Guevara- y Luis Posada Carriles –autor confeso del crimen de Barbados y prófugo de la justicia venezolana-, cuyas biografías están manchadas de sangre, por lo que muchos se estremecen al oír sus nombres.

En Miami, Montaner se incorporó a la Representación Cubana en el Exilio (RECE), grupo financiado y dirigido por la CIA, según revelaron en Washington los investigadores de la Comisión del Congreso. Esta acusación fue confirmada por el informe solicitado al FBI en mayo del 2001, en el que puntualiza que Montaner es su máximo beneficiario en España. En la RECE participó en la entrega por parte de dirigentes de la agrupación terrorista Fundación Nacional Cubano Americana de un millón de dólares a su ‘colega’ Posada Carriles para la voladura de un buque cubano en el puerto mexicano de Veracruz.

La revista Florida Trend denunció en su momento que Montaner ha permanecido todos estos años en contacto con distintos operativos terroristas, enlazados todos ellos por la lealtad a la alianza de la JM/WAVE. Han sido esos grupos quienes crearon el tristemente célebre Comando de Organizaciones Revolucionarias Unidas’ (CORU), bajo las órdenes del terrorista Orlando Bosch, quien había dirigido, en operaciones de la JM/WAVE, un campo de entrenamiento de la CIA en Everglades, Estado de la Florida. A esa organización se atribuye la muerte de decenas de civiles cubanos.

Al recordar esos hechos, el diario norteamericano The Globe, decía que Orlando Bosch y los comandos del CORU tenían en su haber más de noventa actos terroristas, atentados dinamiteros, secuestros y asesinatos, destacando actos de violencia particularmente desvergonzados; como el atentado mortal en Washington contra el automóvil del ex embajador chileno Orlando Letelier en septiembre de 1976; el atentado con bomba contra una aeronave de Cubana de Aviación, explotada en pleno vuelo, en octubre de 1976, que causó la muerte a las 73 personas que iban a bordo, entre las que estaban los 24 atletas olímpicos del equipo cubano de esgrima, medallistas de oro.

Montaner, quien acostumbra a dar lecciones de libertad y democracia ha abogado en público por liquidar físicamente al expresidente cubano Fidel Castro y por promover atentados y crímenes en la Isla.

Recientemente, la revista The New Republic publicó cómo los directores de la PDC –Montaner- y FNCA –Mas Santos- entregaron el dinero utilizado para el soborno de la expresidente Mireya Moscoso,  que permitió la fuga de Posada Carriles en Panamá.

No hace mucho, el periodista Joel Brinkley publicó en The New York Times que los tratos secretos de la Administración con terroristas entrenados y financiados por la CIA, rebosan el oculto programa dictado desde la Casa Blanca para realizar ‘acciones encubiertas’ en política exterior. El ‘Proyecto Democracia’ no es más que la cara secreta de una falsa iniciativa muy divulgada.

El brazo público del Proyecto Democracia en Cuba está a cargo de la CIA, dependiendo de la Fundación, en Miami, y de la PDC, en España, dirigida por Carlos Alberto Montaner, pero en todo momento bajo supervisión de altos oficiales de la Agencia.

Los beneficios obtenidos por Montaner con todos sus negocios, tráficos y comisiones son incalculables, ha confesado el funcionario del Departamento de Estado norteamericano Crescencio Armas. Ese dinero ha sido utilizado para comprar silencios y voluntades, pagar atentados y financiar campañas electorales, colaborando con las organizaciones derechistas de los países a los que le interesa dirigirse puntualmente, como ocurre ahora con El Salvador.

Carlos Alberto Montaner y el asesinato del jesuita Ellacuría

Publicado el Noviembre 16, 2009 por Yohandry Fontana

¿Confesarán Montaner y Posada su complicidad?

Documentos confirman: la CIA sabía que se iba a matar al jesuita Ellacuría
El Departamento de Estado norteamericano, la CIA y los servicios de inteligencia españoles, el antiguo CESID, sabían que el sacerdote jesuita Ignacio Ellacuría, rector de la Universidad Centroamericana (UCA), y cinco de su colegas iban a ser asesinados por un escuadrón de la muerte del ejército salvadoreño.

Lo confirmó en su edición dominical el diario español El Mundo, citando una serie de documentos de los servicios de inteligencia de Estados Unidos, “desclasificados recientemente” que serán entregados a la justicia española.

¿Confesará Montaner su complicidad en el asesinato del sacerdote jesuita Ignacio Ellacuría?
La revelación refuerza aún más las informaciones que indican cómo el agente CIA radicado en Madrid Carlos Alberto Montaner estaba enterado de la conspiración cuando amenazó directamente a Ellacuría unos días antes del horroroso crimen.

También toma todo su sentido la teoría según la cual el terrorista internacional Luis Posada Carriles, agente de la CIA entonces y alto oficial del aparato represivo salvadoreño, hoy refugiado en Estados Unidos con la complacencia de sus autoridades, estuvo implicado en el complot.

El escuadrón de militares asesinos irrumpió en la UCA en la madrugada del 16 de noviembre de 1989, y sorprendió a los seis jesuitas durmiendo. Se les ordenó levantarse para luego llevarlos al patio donde se les ejecutó boca abajo con proyectiles explosivos en la cabeza.

Los padres Ellacuría, Armando López, Juan Ramón Moreno, Ignacio Martín- Baró, Segundo Montes y Joaquín López, todos profesores de la institución y defensores de la Teología de la Liberación, eran víctimas de ataques constantes de la extrema derecha fascista del partido ARENA cuyos representantes siguen hoy activos en el escenario político salvadoreño.
También fueron víctimas de la masacre Elba Julia Ramos, trabajadora de la residencia de los sacerdotes, y su hija Celina, de 15 años.

Este lunes 16 de noviembre se cumplen 20 años del asesinato mientras en el vecino Honduras, han agarrado el poder otros de estos mismos centroamericanos quienes dos décadas atrás seguían sembrando el terror, respaldados por la CIA y el Departamento de Estado

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