Wikileaks: cómo destapar escándalos en Internet

18 Oct

ORIGINAL: http://www.elpais.com/articulo/internacional/Wikileaks
/destapar/escandalos/Internet/elpepuint/20100726elpepuint_6/Tes

Entrevista con el portavoz de Wikileaks, Daniel Schmitt, por Óscar Gutiérrez (09/04/2010).

¿Puede una simple página de Internet sin publicidad ni ayudas públicas destapar documentos comprometidos, de alcance internacional, como la ideología xenófoba de un partido político en Reino Unido, el ataque indiscriminado del Ejército de EE UU contra un cámara de la agencia Reuters o, ahora, los papeles que revelan muertes de civiles y el doble juego de Pakistán en la lucha contra los talibanes? La respuesta solo es una: sí desde que existe Wikileaks.

  • “Recibimos muchas filtraciones del Ejército de EE UU”
  • La historia de ‘los papeles del Pentágono’ se repite
  • El fundador de Wikileaks asegura que la información filtrada muestra la “auténtica naturaleza de la guerra en Afganistán”
  • Una filtración revela las dificultades de EE UU en Afganistán
  • Obama mantiene su estrategia en Afganistán
  • Los documentos apuntan a la colaboración de Irán con Al Qaeda
  • EE UU destinará unos 25.000 millones de euros más a la guerra de Afganistán
  • Suecia anula la orden de búsqueda por violación contra el fundador de Wikileaks
  • El Pentágono pone a Wikileaks en el punto de mira de la investigación sobre los papeles de Afganistán
  • Wikileaks se refugia en Suecia para resistir las presiones de EE UU
  • Wikileaks se dispone a divulgar más de 400.000 archivos secretos sobre Irak

La noticia en otros webs

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Desde su creación en diciembre de 2006, este portal ha conseguido convertirse en un altavoz incómodo para los gobiernos, los poderes públicos y las empresas multinacionales. Ahora, vuelve a ser un referente periodístico al revelar operaciones encubiertas e información oculta sobre la guerra contra los talibanes en Afganistán y Pakistán . En la página, se han filtrado cerca de 90.000 folios de documentos militares estadounidenses clasificados. Los informes, que abarcan de 2004 a 2010, demuestran que EE UU ha ocultado tanto pruebas de sus propias actuaciones fuera de la ley como del poderío militar acumulado por los talibanes y las sangrientas masacres que han protagonizado, matando a unos 2.000 civiles hasta la fecha.

Con más de un millón de documentos o informes en su haber en sus años de existencia, Wikileaks (wikifiltraciones, en castellano) funciona como una especie de contenedor online de filtraciones, un proyecto que desde el primer día se abrió a los ciudadanos aunque, eso sí, se perdió de vista al reportero tradicional, que hacía de enlace y aplicaba su criterio entre la fuente y el medio. En el propósito de Wikileaks, mientras tanto, está por encima de todo proteger a sus fuentes, conocidas por ellos mismos como los whistleblowers.

De esta forma, la web, creada por periodistas y activistas anónimos al modo de la enciclopedia participativa Wikipedia, ofrece a cualquier usuario la posibilidad de alojar anónimamente mediante una conexión cifrada textos, audios o vídeos confidenciales cuya autenticidad el portal se encarga posteriormente de verificar. Cinco voluntarios a tiempo completo y entre 800 y 1000 colaboradores (técnicos informáticos, abogados, periodistas…) trabajan en este sitio que se alimenta de las donaciones y, según aseguran sus fundadores, no acepta publicidad ni ayudas públicas. Entre los donantes, se encuentran el periódico británico The Guardian.

Repercusión mundial

Con presencia en Twitter y en Facebook, Wikileaks ha pasado de ser un sitio de escasa repercusión a un portal referente a nivel mundial por el peso de sus informaciones. En 2008, recibió el premio al medio de comunicación del año por la revista Economist. En 2009, el portal y su fundador, Julian Assange, ganaron el premio de Amnistía Internacional en la categoría de Nuevos Medios por sacar a la luz informes sobre las matanzas de Kenia.

En octubre de 2009, la página web filtró una detallada y larga lista de miles de miembros de la formación racista BNP (siglas en inglés del Partido Nacional Británico), en la que se podía tener acceso a los nombres y apellidos de sus integrantes, así como a sus direcciones particulares y sus números de teléfono. La polémica saltó en Reino Unido por el secretismo que rodea a un partido político repleto de acusaciones de racismo.

En Reino Unido, además, Wikileaks destapó el caso de protección para la empresa Trafigura. La compañía de transporte pagó a una empresa local de Costa de Marfil para deshacerse de 400 toneladas de gasolina de baja calidad. El operador contratado se limitó a esparcirla por las cercanías de la ciudad de Abidjan. 85.000 personas necesitaron cuidados médicos, paralizando el frágil sistema sanitario del país. Ocho personas fallecieron a causa, al parecer, de la exposición a esta basura química. Trafigura acudió al juez pidiendo protección ante la filtración de un documento confidencial y Wikileaks reveló todo el entramado.

Bastante repercusión también tuvieron las cintas que revelaban la intrahistoria de los atentados del 11-S, segundo a segundo. Wikileaks puso a disposición del lector en noviembre de 2009 medio millón de comunicaciones que fueron emitidas y recibidas durante aquel día en las Torres Gemelas y en la sede del Pentágono, la mayoría de ellas emitidas por el FBI o la policía de Nueva York. Las llamadas telefónicas, los correos electrónicos y los SMS interceptados que se recogían en la web a lo largo de 12 páginas despertaron la polémica sobre el respeto a la intimidad de miles de personas o sobre la necesidad de mostrar gratuitamente el dramatismo que sobrevino en los momentos posteriores a los ataques.

Pero el caso más relevante fue la difusión del vídeo Collateral Murder, en el que un helicóptero Apache estadounidense abatía el 12 de julio de 2007 a una docena de personas en un barrio de Bagdad. El vídeo dio la vuelta al mundo con más de cuatro millones de visitas en 72 horas en YouTube. En él se mostraba que entre los muertos se hallaba el cámara de Reuters Namir Noor Eldeen, y su chofer Saeed Chmagh. Las imágenes trajeron las denuncias de las organizaciones de periodistas y obligó alPentágono a abrir una nueva investigación del ataque.

‘Afganistán, al descubierto’, por RAMÓN LOBO

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