San Salvador en crisis, más que vendedores

21 Jun

Monumento El Salvador del Mundo (Monument to t...
Image via Wikipedia

Licda. Norma Guevara de Ramirios/Colatino

Después de 12 años de impulsar la participación ciudadana y la concertación como principios de gobierno en la ciudad capital, vivimos el brusco cambio hacia los métodos de una derecha autoritaria y necesitada de notoriedad, se empieza a mostrar el rostro brutal, expresado crudamente en los conflictos entre alcaldía y vendedores en la vía pública; pero silenciosamente los padecen  también las comunidades más pobres a las que se deja burladas por el incumplimiento de proyectos aprobados desde la administración anterior y que están lejos de ser, como antes, actoras de la formulación de un Presupuesto Participativo.

La crisis es de modelo de gestión, se impuso en la capital, lo que el pueblo derrotó  a nivel nacional, y con ello, viene una administración que busca un San Salvador sin informales donde sólo vendan los supermercados y grandes almacenes.

Se sabe además que la mayor parte de vendedores y vendedoras viven fuera de la capital, en Sonsonate, en Cojutepeque, en Rosario de Mora y que con el capricho de quitarles a toda costa sin el esfuerzo que representa la concertación se busca quedar bien con la parte de capitalinos que sienten su ciudad atrapada por la informalidad.

De la administración de Norman Quijano la gente se hizo ideas de lo que sería su gestión. Habló y mostró un metrobús a sabiendas de que el municipio carece de competencias para implantarlo; prometió bóvedas que cubrían el lado feo de las quebradas y sobre ellas bonitas canchas con cipotes alegres; y prometió el ordenamiento del Centro Histórico; a más de un año, esas promesas se  hacen humo; pero sí no se hicieron esperar los despidos de cientos de trabajadores hombres y mujeres, la contratación de  activistas y dirigentes de su partido empezando por el Ingeniero Ávila como asesor de seguridad, creación de  plazas nuevas y un empeño en hacer y rehacer el mismo parque varias veces para contratar sin duda a empresarios amigos.

Un ejemplo de ello es el redondel de El Salvador del Mundo, varias veces se ha visto maquinaria, quitada de árboles y trabajadores; recién se instalan nuevas maquinarias ¿qué va hacer ahora sobre el mismo parque mientras el Puente de La Fosa que prometió sigue esperando?

El método de concertar y escuchar a la gente se ha quitado hasta de las ordenanzas municipales, sobre esa base se cambia al antojo, hasta el nombre del Boulevard Venezuela. Se han visto manifestaciones de comunidades del Distrito 5 reclamando el incumplimiento de proyectos aprobados y la organización de directivas paralelas para ignorar compromisos anteriores.

Pero el fondo de la crisis de San Salvador, radica en el interés electoral de la derecha arenera que tiene en la ciudad capital, la pieza más representativa y que sin duda la cúpula de ese partido buscará proteger para que se mantenga leal a su partido y que evite pasarse al otro partido; para ello la derecha empresarial empuja y empujará a su alcalde a actuar buscando notoriedad sin reflexionar  ni concertar. Hasta Abril de 1997, los parques eran mercados y estaba la ciudad gobernada por areneros; en 12 años, se despejaron y recuperaron parques centrales como la Plaza Morazán, Parque Libertad, Parque Barrios, Palacio Nacional, Parque Bolívar, se rescató el Parque Cuscatlán y en todos los casos fue difícil pero se buscó concertar con la gente afectada. Toda la reconstrucción del Mercado Central después del incendio de Diciembre de 1998 se hizo sin mover a las vendedoras de su entorno, la construcción del Pabellón 10, que es prácticamente un nuevo mercado y el despeje de la 7ª Avenida y 12ª Calle se hicieron concer-tando con las más variadas asociaciones y con la mediación de la Procuraduría  de Defensa de los Derechos Humanos y en casos hasta con el Arzobispado de San Salvador.

Debe tenerse claridad que el fenómeno de ventas ambulantes es una consecuencia de crisis. Unos carecen de empleo, a otros les gusta comprar en la calle; unos y otros viven mayoritariamente fuera de la capital; si el retiro de unos 200 vendedores de la zona de hospitales convierte el centro capitalino en escenario de una batalla campal por la falta de diálogo y concertación, imaginemos lo que significa mover a 16 mil vendedores y vendedores que es la cifra aproximada que ocupa las aceras y calles.

Sin opciones alternativas reales el resultado será tan dañino como el problema que lo origina; por el bien de la gente, conviene que la alcaldía haga caso de consejos sabios: Hablar, dialogar, construir alternativas aunque el avance parezca lento, se gana más respetando a la gente; hágalo Señor Alcalde.

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