Con Cristo derribar barreras que impiden llegar a vida divina, exhorta el Papa Benedicto XVI

7 Jun

En su homilía de la Misa en la que entregó el Instrumentum Laboris (documento de trabajo) del Sínodo de los Obispos para el Medio Oriente que se realizará en octubre en el Vaticano, el Papa Benedicto XVI exhortó a derribar las barreras que impiden a los hombres llegar a la vida divina y reflexionó en la triple realidad del Corpus Christi.

En el Pabellón de Deportes Elefteria en la capital de Chipre, el Santo Padre señaló que “hoy celebramos la Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo. Corpus Christi, el nombre dado a esta fiesta en Occidente, es usado en la tradición de la Iglesia para designar tres diferentes realidades: elcuerpo físico de Jesús, nacido de la Virgen Maríasu cuerpo eucarístico, el pan del cielo que nos nutre en este gran sacramento, y su cuerpo eclesial, la Iglesia“.

Para explicar el misterio de comunión obrado en la Iglesia por el Espíritu Santo, el Papa se refirió a lo que dice al respecto San Agustín, quien “nos recuerda que el pan no es fabricado a partir de un solo grano, sino de un gran número de ellos. Antes de que todos estos granos se conviertan en pan, deben ser molidos. Así hace alusión al exorcismo al que los catecúmenos deben someterse antes de su bautismo. Cada uno de nosotros que pertenece a la Iglesia necesita salir del mundo cerrado de su individualidad y aceptar el ‘compañerismo’ de otros, que ‘parten el pan’ con nosotros. Ya no debemos pensar más como ‘yo” sino como “nosotros’”.

“Esta es la razón por la que todos los días, rezamos a “nuestro” Padre, por “nuestro” pan cotidiano. Derribar las barreras entre nosotros y nuestro prójimo es una necesidad anterior para entrar en la vida divina a la que somos llamados. Necesitamos ser liberados de todo lo que nos enferma y nos aísla: el miedo y la desconfianza en la relación de tú a tú con otros, la avidez y el egoísmo, la falta de voluntad para correr el riesgo de la vulnerabilidad a la que nos exponemos cuando nos abrimos al amor”.

Benedicto XVI resaltó luego que la unidad en el Espíritu Santo invita a los cristianos a “responder generosamente al llamado a ‘ser Cristo’ para aquellos que nos rodean. Somos su cuerpo ahora en la tierra. Para parafrasear una célebre frase atribuida a Santa Teresa de Ávila, somos los ojos con los que su compasión mira a quienes pasan necesidad, somos las manos que el tiende por bendecir y curar, somos los pies en los que se inserta para ir a hacer el bien, y somos los labios para quienes el Evangelio es proclamado”.

“Sin embargo, es importante comprender que cuando participamos así en su obra de salud, hacemos más que honrar la memoria de un héroe muerto prolongando lo que ha hecho: todo lo contrario, Cristo está vivo en nosotros, su cuerpo, la Iglesia, su pueblo sacerdotal. Al nutrirnos de Él en la Eucaristía y al acoger el Espíritu Santo en nuestros corazones, nos convertimos verdaderamente en el Cuerpo de Cristo que hemos recibido, somos verdaderamente en comunión con él y los unos con los otros, y nos convertimos auténticamente en sus instrumentos, dando testimonio de él ante el mundo”, precisó.

Luego de poner como modelo de la unidad y del anuncio del Evangelio de Cristo a las primeras comunidades cristianas, el Papa Benedicto XVI recordó que “hoy estamos llamados, así como lo fueron ellos, a ser un corazón y un alma, para profundizar nuestra comunión con el Señor y con los demás, y dar testimonio de él ante el mundo“.

“Estamos llamados a superar nuestras diferencias, a traer paz y reconciliación donde hay conflicto, a ofrecer al mundo un mensaje de esperanza. Estamos llamados a llegar a aquellos necesitados a compartir generosamente nuestros bienes terrenales con aquellos menos afortunados que nosotros”.

“Y estamos llamados a proclamar incesantemente la muerte y resurrección del Señor, hasta su venida. A través de Él, con él y en él, en la unidad que es el don del Espíritu Santo para la Iglesia, honremos y demos gloria a Dios nuestro Padre celestial en compañía de todos los ángeles y santos que cantan sus alabanzas por siempre. Amén”, concluyó.

Para leer la homilía completa ingrese a: http://www.aciprensa.com/benedictoxvi/viajes/chipre10/documento.php?doc_id=305

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