Carta para Salvador Sánchez Cerén

22 Dic

Dagoberto Gutiérrez

Ha sido muy estimulante para el pueblo tus declaraciones y tus visitas recientes a Venezuela y a Cuba, más allá de la calidad  en que viajaste y en las que declaraste lo que declaraste, lo cierto es que, establecieron una luz o varias luces sobre la posibilidad de que el nuevo gobierno se haga, en algún momento, un gobierno nuevo.

La educación junto con la salud constituyen los dos pilares ideológicos de todo estado moderno y ambos aseguran una fortaleza ideológica necesaria para que todo gobierno emprenda cualquier proyecto audaz y novedoso. Por supuesto que el ministro o la ministra de Educación se encuentran por eso, en la primera línea de atención de la gente y, siendo la escuela, el primer nivel decisivo de reproducción de la ideología dominante, todo lo que ocurre en el aula es motivo de preocupación  y atención de los sectores que dominan.

Tú y yo sabemos, que la educación imperante hasta hoy, es la que construye neoliberalismo, consumismo y dependencia y que si el nuevo gobierno pretende o intenta un nuevo diseño de sociedad deberá contar, sin falta, con una nueva educación y al mismo tiempo, deberá construir una nueva economía, que exprese una nueva educación. Ambos sabemos que así son las cosas, porque la educación es un acontecimiento estructural y no solo una danza iluminada de ideas.

La noticia de una Reforma Educativa y la construcción de un Consejo de Educación con participación social ha llevado entusiasmo, que mucha falta hace, frente al desempeño del nuevo gobierno; tu has de saber o imaginar o suponer o soñar o pensar, que el actual gobierno no entusiasma suficientemente y no construye las lucecitas en las cabezas para alumbrar los caminos; pero tu anuncio sobre una Reforma Educativa salva al gobierno de desilusiones y desencantos y posteriormente, tus declaraciones valientes sobre las relaciones con la revolución Bolivariana, y tu visita a nuestra  inmensamente y eternamente querida CUBA ha fortalecido los puentes misteriosos entre el gobierno Funes y la gente.

En realidad, el presidente no necesita cambiar a  ningún ministro y probablemente él necesite conocer más de cerca lo que se esta haciendo en cada ministerio y sobre todo necesita que la gente sepa lo que se esta haciendo, pero uno no sabe las presiones Salvador, las presiones que un Presidente recibe en las tarde calurosas o en las madrugadas frías, y los oligarcas inteligentes saben, me imagino yo, la importancia que tiene la educación, y estarán los señores algo sobresaltados por tu visita al Caribe, y ambos sabemos que aunque tus relaciones presidenciales no sean malas, cualquier oligarca de pura cepa, no podrá confiar fácilmente en vos, y aunque esto sea honroso no sabemos si al señor Presidente le produce desasosiego
Fíjate Salvador, que yo creo, a flor de piel, que al Señor Presidente no le sobresaltan las preocupaciones oligárquicas sobre tu trabajo, pero si así ocurriera será bueno que los mecanismos gubernamentales recojan, como quien recoge el rocío de la madrugada, las opiniones de la gente sobre el único ministro que hasta ahora a hablado de una manera clara, suficiente descubierta valiente y rotunda sobre las ideas fundamentales que el momento exige.

Al Consejo Educativo que te apoya en tu trabajo, no parece preocuparle en demasía el tema de la legalidad que planteo el Señor Presidente, y creo que más importante que lo legal es la legitimidad y me parece que el mandatario ya se dio cuenta de esto.

Faltara, que en ese Consejo se pase a discutir, con la pasión necesaria, los temas incandescentes que corresponden a una educación liberadora, porque si algo es urgente es sustituir la visión neoliberal por aquella que haga de los seres humanos sujetos históricos y no solo actores políticos.

La gente piensa que necesitamos apoyarnos en la experiencia de la revolución cubana en materia educativa y se dice, además, que el anuncio de que algo nuevo se cocine en casa presidencial, luego de seis meses de fuego lento, tiene que ver con la reforma educativa y que es necesario que profesores, padres de familia y estudiantes en un esfuerzo unido multipliquen sus energías para culminar la alfabetización total del país y para producir un ser humano liberado, una ciencia al servicio de los débiles y una educación que nos descubra, bienhechoramente, los misterios de la naturaleza, de la sociedad y de nosotros mismo como seres humanos.

La educación esta llena de parcialidad porque sirve a un sistema, como debe ser  y es la que llega hasta el ultimo rincón de la vida, por eso es allí donde parece estarse librando, hacia dentro y hacia fuera del gobierno, una escaramuza determinante, la voz del ministro de educación es, en este caso, la de un guerrillero representativo, la de un dirigente querido y la de una dignidad histórica, bañada en lágrimas, sangre y sacrificios.

Esa voz tiene un auditórium muy atento, y debe y puede tener ese amorío necesario entre el ministro de educación y la sociedad que requiere voces dignas e insofocables.

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