Grave: Arena se reconoce golpista

25 Sep

El retorno del presidente Zelaya a su país ha sido un catalizador que ha permitido poner negro sobre blanco en cuanto a las posiciones políticas salvadoreñas. Lo más grave es que la relativa ambigüedad que había pretendido guardar ARENA se ha convertido en clara manifestación de apoyo a los golpistas del país hermano. 

Las expresiones de sus vetustos y desprestigiados líderes y su declaración oficial publicada en forma de campo pagado en periódicos constituyen un reconocimiento de la actitud golpista que anima a este partido.

El apoyo indisimulado –aunque se lo pretenda disfrazar de fórmulas generales- que ARENA da al golpe cívico-militar hondureño deja un mensaje a la sociedad salvadoreña: nosotros haremos lo mismo con un gobierno que pretenda ir por caminos que no nos guste, pues consideramos democracia a un golpe de Estado y calificamos de sectores democráticos a los golpistas.

No es un invento de este columnista. Leamos lo que la impopular directiva de ARENA ha publicado oficialmente: “ARENA se solidariza con todos los sectores democráticos del país” (Honduras). Estos “sectores democráticos” hondureños, a juicio de ARENA, son los que apoyan al gobierno ilegítimo surgido de un golpe de militares decimonónicos, idiotas útiles de un puñado de grandes empresarios que se consideran los dueños del país. No son, sin duda, quienes se han manifestado del mismo modo que la comunidad internacional, de la que ARENA se ha despegado incomprensible y tajantemente.

ARENA ha pretendido echar dudas acerca de la conducta del Presidente Funes en cuanto al fugaz paso de Zelaya por el aeropuerto de Comalapa. Piden explicaciones que el Presidente dio con claridad. Zelaya es considerado oficialmente por el país como el Presidente constitucional de Honduras. No debe olvidarse eso. Sin embargo, no se le dio tratamiento de visita presidencial a la llegada de Zelaya al país porque no la solicitó, porque no pidió reunión con el Presidente Funes ni con el Canciller Hugo Martínez. Si eso hubiese ocurrido, ambos presidentes se habrían reunido en el salón presidencial del Aeropuerto, como corresponde. Y eso no puede ni debe enjuiciarse porque es lo que corresponde. Las relaciones internacionales amañadas a las ideologías hacen un enorme daño a las naciones.

Que Zelaya es un representante del poder chavista en la región es una interpretación política. En el supuesto de que así sea, serán los hondureños quienes dirán si o no a tal proyecto, en elecciones limpias y legítimas, que no son las que ha puesto en marcha el gobierno dictatorial hondureño, siempre próximo a la represión y al toque de queda; siempre lejos del respeto de la voluntad popular. 

Al fin de cuentas, ARENA y algunos medios de comunicación salvadoreños hicieron una fortísima campaña sucia en las últimas elecciones, en contra de Mauricio Funes y el FMLN adjudicándoles lo mismo que a Zelaya: ser títeres de Chávez. Sin embargo, la mayoría de la población salvadoreña eligió a Funes. ¿Quiere decir que si Funes congeniara con Chávez –algo que no ha ocurrido y que seguramente no ocurrirá- ARENA queda habilitada para dar un golpe de Estado contra Funes, su gobierno y la mayoría de los salvadoreños? 

Aquí puede verse la gravedad de estas manifestaciones progolpistas areneras. Aquí se percibe claramente que este vetusto y anacrónico modo de pensar de ARENA necesita un cambio urgente. El Salvador no puede seguir reiterando eternamente la vieja dinámica que lo llevó a la guerra civil, que lo ha mantenido atado a tensiones y enfrentamientos extremos, que le impiden constituirse en una sociedad moderna, profundamente democrática y progresista. 

ARENA tiene una responsabilidad cultural enorme en la generalización de la violencia y el crimen en el país. Su violencia ideológica ha contagiado a toda la sociedad. También lo hizo en su tiempo el FMLN, pero es evidente que el cambio ha sido antes abrazado por el partido de izquierda. Y ese camino debiera seguir ARENA. 

La irreflexión, el oscurantismo ideológico, la confrontación como modo de la acción política conllevan altas dosis de violencia que han encarnado en la juventud salvadoreña. ¿O es que no se han dado cuenta de ello? ¿O es que creen que las maras son un fenómeno ajeno a la cultura violenta que las generaciones anteriores crearon en el país? ¿Cuándo tomarán en cuenta esa responsabilidad? ¿Cuándo cambiarán para que la violencia comience a ser algo del pasado, efectivamente, y podamos construir una sociedad segura y en paz, sin miserias ni exclusiones?

No esperemos reconquistar a las nuevas generaciones de niñas y niños mientras ellos vean en la tele a sus padres y abuelos –es una metáfora desde ya- sembrando violencia con sus posiciones irracionales y guerreras.

La palabra y la acción del Presidente Funes son, en tal sentido, un bálsamo para una sociedad harta de violencia e irracionalidad. Funes es una oportunidad histórica para nuestro país. El pueblo, más sabio que sus dirigentes, así lo ha entendido y lo apoya masivamente, como lo han reflejado recientemente todas las encuestas de opinión.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: