El Tribunal Supremo Electoral en los tiempos del Cambio

30 Jun

Félix Ulloa
Nouakchott, 21 de Junio de 2009

Una de las causas que aceleraron el conflicto que abatió nuestro país por más de una década, fueron los escandalosos fraudes electorales de 1972 y 1977, cometidos por el PCN, el partido de la dictadura militar. 

La lucha armada iniciada por los grupos guerrilleros recién nacidos:  1970  las FPL, 1972 el ERP y la Resistencia Nacional RN en 1975, dio un salto cualitativo, cuando los núcleo clandestinos y limitados a pequeñas unidades político militares,  que operaban mas para la sobrevivencia, la propaganda y la creación del fondo de guerra, se vieron arropadas por un amplio  movimiento de masas, que se nutria del descontento popular originado en el irrespeto al resultado en las urnas y a la represión brutal como respuesta a sus demandas. Esta situación cambió la correlación a favor de la lucha popular y marcó claras opciones de toma del poder mediante la guerra revolucionaria.

Por ello, cuando en Caracas en 1990 se definieron los temas de la agenda que seguiría la mesa de la negociación, se incluyó la reforma al sistema electoral como uno de los 7 puntos de dicha agenda. El resultado fue un nuevo marco jurídico que modificó la Constitución, sustituyendo al anacrónico Concejo Central de Elecciones por el Tribunal Supremo Electoral y cambiando la legislación secundaria mediante la aprobación de un nuevo Código Electoral.

Esas medidas que  en su momento significaron un avance en la ruta democrática, adolecen ahora de obsolescencia y demandan actualización y más democratización en su esencia. Personalmente tuve la oportunidad de formar parte de la Sub Comisión Especial Electoral que integrada a la COPAZ, redactó el anteproyecto de Código Electoral. 

El que finalmente se aprobó después de sufrir modificaciones en el seno de COPAZ, en la Asamblea Legislativa y en la Presidencia de la República, no fue el que diseñamos y entregamos en Noviembre de 1992, pero sigue vigente y, con algunas reformas poco honorables, y con sus carencias y limitaciones, ha servido para administrar los 4 procesos electorales presidenciales (1994, 1999, 2004 y 2009) y las 6 elecciones legislativas y municipales (1994, 1997, 2000, 2003, 2006, 2009), que hemos realizado en el periodo de post guerra. Pero ya no da más. 

Es tiempo de generar una nueva arquitectura electoral que le dé forma a una, también nueva, ingeniería constitucional, acorde con las demandas democráticas que nuestro pueblo viene exigiendo desde hace varios años. 

Desde luego, ello demanda de una voluntad que no existe en los partidos políticos, sobre todo los de derecha, que hasta hoy se han beneficiado de los vacíos, defectos y contradicciones de la legislación que regula nuestro sistema electoral. Veremos  si hoy que la izquierda, superando esas desventajas ganó la elección presidencial, cambian esa visión cortoplacista y ventajista, y  se deciden por apoyar un verdadero proceso de reformas estructurales al sistema electoral.

En esa misma línea, encontramos al Tribunal Supremo Electoral. Tuve la suerte de ser uno de los Magistrados Propietarios del primer TSE integrado conforme el texto y el espíritu del art. 208 de la Constitución, surgido de los Acuerdos de Paz. Y mi experiencia en dicho  organismo durante el mandato de 1994 a 1999, me permite afirmar que, si bien el legislador trató de combinar la presencia de los partidos políticos con la función técnica de los Magistrados judiciales, este experimento a mostrado que sus debilidades son mayores que sus fortalezas y por ello, existe una constante y generalizada demanda que se separen las funciones jurisdiccionales y administrativas del TSE y se gestionen mediante entes separados.

La derecha que controla la aritmética legislativa, se ha opuesto todo el tiempo a esta reforma constitucional, pues apostó a las ventajas inmediatas que le redituaba el tener la presidencia del TSE al ganar siempre las elecciones presidenciales. Hoy que dicha prerrogativa le corresponde a la izquierda, veremos cómo se comportan.

La primer prueba de fuego será con el Registro Nacional de las Personas Naturales, organismo que estuvo bajo sospecha durante las recién pasadas elecciones por le manejo de los DUI y las denuncias de emisiones fraudulentas del mismo. El caso es que el bloque de la derecha legislativa, sabiendo  que el FMLN ganó las elecciones del 15 de Marzo, le quitó al Presidente de la República la potestad de nombrar al Presidente del RNPN, como estaba consignado en la ley desde su creación. Ahora dicha facultad se le transfirió al TSE. 

Como dato que no debe quedar en el tintero, hay que recordar que el TSE con la integración ilegal que se realizó en 2004, reprodujo en su seno, el mismo bloque de la derecha legislativa  con los partidos ARENA, PCN y PDC, controlando la mayoría de las decisiones del Organismo Colegiado y eso se agrava al romperse el candado que teníamos en la época que yo fungía como Magistrado donde el 90 % de las decisiones se tomaban con 4 votos favorables, hoy la regla se invirtió y la mayoría de las decisiones se toman con 3 votos favorables. No hay duda que la derecha ha manipulado a su favor todas las reglas del juego electoral.

Así  que de cara a los nuevos desafíos democráticos que se vislumbran en el horizonte, está la integración del nuevo TSE. En este sentido, sin cambiar su estructura actual, se puede dar un giro democrático importante, ya que  la ausencia en la contienda presidencial de los dos partidos acólitos de ARENA, además de los efectos políticos que se buscaban al retirarse de dicha elección, sabían que se generarían efectos legales. Ambos partidos estaban conscientes  que al no participar en dichos comicios perdían ipso jure el derecho a nominar ternas para la integración del TSE.

El art. 208 de la Constitución señala:” Habrá un Tribunal Supremo Electoral que estará formado por cinco Magistrados, quienes durarán cinco años en sus funciones y serán elegidos por la Asamblea Legislativa. Tres de ellos de cada una de las ternas propuestas por los tres partidos políticos o coaliciones legales que hayan obtenido mayor número de votos en la última elección presidencial.

Los dos Magistrados restantes serán elegidos con el voto favorable de por lo menos los dos tercios de los Diputados electos, de dos ternas propuestas por la Corte Suprema de Justicia, quienes deberán reunir los requisitos para ser Magistrados de las Cámaras de Segunda Instancia, y no tener ninguna afiliación partidista. 

Habrá cinco Magistrados suplentes elegidos en igual forma que los propietarios. Si por cualquier circunstancia no se propusiere alguna terna, la Asamblea Legislativa hará la respectiva elección sin la terna que faltare. “   

El legislador constitucional previendo la eventualidad de que no hubiera tres ternas de origen partidario, en la parte final del inciso segundo de la citada disposición, ordena que, si por cualquier circunstancia no se propusiere alguna terna, la Asamblea Legislativa haga la respectiva elección sin la terna que faltare.

Con lo cual otorga a la Asamblea Legislativa la facultad de integrar plenamente el referido Organismo Electoral, sin la terna que faltare, es decir que la ausencia del tercer contendiente electoral, constituya un impedimento para la integración plena del Tribunal Supremo Electoral. 

Los partidos políticos PCN y PDC, que tienen representación  parlamentaria y no participaron en la elección presidencial del 15 de Marzo del corriente año, sabían y estuvieron conscientes que uno de los efectos de su ausencia en la elección presidencial seria la pérdida del derecho a  proponer candidatos a Magistrados del Tribunal Supremo Electoral, por lo que no es ni legal ni éticamente aceptable que para llenar el vacío de la tercera terna correspondiente a los contendientes electorales, la  pretendan integrar con candidatos propuestos por dichos  partidos.

Con esta situación se abre la posibilidad de que un Magistrado Propietario y un Magistrado Suplente del TSE sean nombrados por la Asamblea Legislativa, de entre personeros de la sociedad civil organizada y con experiencia en la materia electoral. En esta misma línea de pensamiento el MIRE que es un movimiento estrictamente ciudadano y que promueve la reforma electoral desde hace varios años, ha presentado sus ternas para Magistrados Propietario y Suplente ante la Asamblea Legislativa. 

Veamos hasta donde llega la decencia legislativa al momento de nombrar  a los nuevos magistrados del TSE.

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