Formación docente: reflexiones y propuestas

11 Jun

Edgar Nicolás Ayala
Miembro del M_PROUES

En cuanto a formación docente, en 1998, la Ley de Educación Superior, artículo 57, establece: “Los planes y programas para formar maestros de los niveles y modalidades del Sistema Educativo Nacional, serán determinados por el Ministerio. El Ministerio de Educación determinará además, las exigencias académicas y los requerimientos mínimos que deban reunir las instituciones que ejecuten dichos planes y programas. Ninguna institución de educación superior podrá ofrecer planes y programas oficiales de formación de maestros, sin la autorización del Ministerio de Educación”. Implicando que todo lo relacionado con la formación de maestros es autorizado y normado por el MINED, disposición de ley con el propósito de rectificar irregularidades en los procesos de formación docente, suscitadas en décadas anteriores (Normas y orientaciones curriculares para la formación inicial de maestros, primer volumen, páginas 9-10); tales como:

– Planes de estudio de formación docente diferentes, lo cual impedía evaluar la calidad de instituciones y egresados. 

– Trato marginal a los aspectos didácticos y pedagógicos en el currículo; y por otra parte, un marcado énfasis en las especialidades. 

– Servicio de asignaturas por maestros sin la formación apropiada; carencia de materiales (textos, laboratorios, ayudas audio-visuales). 

– Prácticas docentes en los centros respectivos mal concebidas, sin el debido seguimiento y control.
Ese afán intervencionista y omnipresente del MINED en los procesos de formación docente, se acentúa en los cambios efectuados a la ley de Educación Superior (octubre de 2004) en el artículo 63 – relativo a planes y programas de estudio; y 64 –relativo a planes y programas de estudio para la carrera docente.

La intervención legal y administrativa del MINED, desde 1998, en los procesos de formación docente estandarizó la currícula, garantizando la uniformidad en aplicación de requisitos de ingreso y egreso, el desarrollo de un área de formación general y una de especialización, una práctica docente dosificada -progresiva y bien estructurada-, contratación de recursos humanos calificados, inversión en tecnología y bibliografía. Después de una década, el balance arroja datos positivos que han abonado en la formación de docentes más calificados en sus respectivas especialidades; sin embargo, hay implicaciones que invitan a realizar ajustes en la política y programas de formación docente. Entre ellas sobresalen: 

1. El MINED durante esta década ha asumido un papel de regulador, supervisor y evaluador de los procesos de formación docente, que llevan a cabo las Instituciones de Educación Superior (IES)-, pero no ha invertido lo suficiente en estos procesos. Las IES, dadas las exigencias de los programas, han invertido significativamente en recursos humanos y materiales para estar a la altura de las exigencias, pero las inversiones, en algunos casos, han resultado ser mayores que los beneficios, motivo por el cual las IES privadas han cerrado varias especialidades. Éstas estaban incurriendo en pérdidas debido a la baja demanda estudiantil, el financiamiento del desarrollo regular de los programas y pago de recurso humano para impartir cursos de refuerzo y/o de preparación para la pruebas de salida. 

Los jóvenes que toman la opción de dedicar su vida al magisterio, provienen de estratos sociales bajos y medios; por lo tanto, deben ser estimulados con becas, acceso a recursos tecnológicos, didácticos, tanto como a buenas bibliotecas y cuotas de escolaridad razonables. De igual forma que el Viceministerio de Seguridad Pública invierte en la educación de agentes de seguridad, el MINED puede y debe invertir en la formación de profesores. La inversión en la formación de recurso humano calificado, es la garantía de que las reformas en educación cobren vida en el aula. 

2. Es aceptable que el Estado, a través del MINED, establezca estándares de calidad en los procesos de formación docente, particularmente en las pruebas y perfiles de salida, pero la excesiva intervención mina la autonomía curricular de las IES. Los perfiles de ingreso a los profesorados deben ser más flexibles, porque los jóvenes que aspiran a estudiar en la UES no poseen los mismos conocimientos previos que los que aspiran a estudiar en una universidad privada, y usualmente provienen de condiciones socioeconómicas dispares. Consecuentemente, el diseño de la currícula también debe ser flexible de tal forma que las IES pongan en práctica su capacidad, creatividad y profesionalismo para diseñar una currícula que responda a las características cognitivas y socio-económicas de sus estudiantes, a la vez que cumplan con los estándares de calidad establecidos. Es decir, se debe conceder -de parte del MINED- y recuperar -de parte de las IES- esos espacios de autonomía curricular tan necesarios para la atención a la diversidad sin menoscabo de la calidad. 

3. La formación de docentes para atender el obvio déficit educacional del país, no debe estar supeditada a las plazas disponibles. En la última década se ha difundido la idea -por funcionarios del MINED- que tenemos una sobrepoblación de docentes graduados, sobre todo en el área de las humanidades, a tal grado que existe una lista de espera para ser contratados según la antigüedad dada por el año de graduación; lo cierto es que no hay plazas suficientes para cubrir el déficit educacional, en cuanto a la cobertura territorial y poblacional hasta el nivel de educación media.

Ante esta realidad, debemos invertir más en educación y hacer nuestro el lema “Un pueblo educado y culto es más sabio y productivo”. La educación no solamente constituye una posibilidad de movilidad social a través de la profesionalización y tecnificación en el plano individual, sino una base primordial para el desarrollo con bienestar social y en democracia de los pueblos. 

4. El MINED debe ponderar y apoyar equitativamente la formación docente en las especialidades de las ciencias exactas, tanto como en las de las ciencias sociales, porque la solución de nuestros problemas depende de un abordaje integral de la realidad. 

La técnica nos proporciona las habilidades prácticas para incorporarnos a la vida laboral eficientemente. La formación humanística nos permite interactuar correctamente con nuestros vecinos, colegas y superiores, nos conduce a la práctica vivencial de valores como el respeto, tolerancia, honestidad, sensibilidad social….y virtudes –según Platón- como la sabiduría, valor, autocontrol y justicia, tan añoradas hoy en día. Debemos humanizar como contrapeso a la deshumanización implícita en la excesiva tecnificación sin apelar a la razón; debemos educar para que el hombre se reencuentre consigo mismo y se convierta en ciudadano ejemplar, siempre perseverando en la búsqueda de “un hombre superior”, como lo indicase Confucio. 

Socializar al niño desde sus primeros años en una educación humanista, es una medida estratégica para contrarrestar flagelos sociales como el crimen, en todas sus formas y grados; en este sentido, Sócrates nos dice que la virtud nos permite tomar las mejores acciones y con ella podremos distinguir entre el vicio, el mal y el bien. 

Finalmente, se propone al MINED lo siguiente: 
1. Apoyar financiera, logística y académicamente a la UES en la creación de una Escuela de Formación Docente que concentre los mejores recursos humanos, infraestructura, equipo, mobiliario, laboratorio, centro de cómputo, biblioteca, vehículos para la supervisión y seguimiento de las prácticas docentes y sus respectivas escuelas experimentales.

2. Crear un fondo de becas a estudiantes sobresalientes y de escasos recursos económicos. 

3. Conceder espacios de autonomía curricular a las IES, para que recurriendo a su capacidad, creatividad y profesionalismo diseñen planes de estudio de formación docente que se ajusten a las características cognitivas y socioeconómicas de sus estudiantes, respetando y cumpliendo lineamientos generales de diseño curricular y los estándares de calidad establecidos en los perfiles y pruebas de salida. 

4. Gestionar mayor presupuesto para la creación de plazas y contratación de docentes con el fin de subsanar el déficit educacional de país, en cuanto a cobertura territorial y poblacional hasta el nivel de educación media.

5. Apoyar e invertir equitativamente en la formación docente de las especialidades de las ciencias exactas y las ciencias sociales.

6. Crear los profesorados en Filosofía e Historia.

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