EL SALVADOR: Carta a Mauricio Funes y Asesores Por Chencho Alas

22 May

image00318Probablemente algunos de ustedes reconozcan mi nombre. Fui párroco de Suchitoto cuando nuestro pueblo se organizaba para las grandes batallas en búsqueda de la justicia y de la paz. Mi nombre es Chencho Alas.
 
He estado reflexionando sobre las grandes retos que tenemos con la historia, la sangre de nuestro pueblo y las presentes y futuras generaciones. En base a mi experiencia de trabajo con el campesinado, quisiera compartir algunas sugerencias en el caso de que tengan validez.
 
De cuando en cuando leo informes y recomendaciones que hacen expertos en relación con el desarrollo de la agricultura y en general del campo con la finalidad de disminuir el porcentaje de personas que viven en extrema pobreza. Me parece que la mayoría de recomendaciones se quedan cortas o simplemente están condenadas al fracaso desde su inicio.
 
La administración del presidente saliente lanzó el programa de la Red Solidaria. Se le entrega a familias que viven en extrema pobreza unos cuantos dólares para paliar sus necesidades y a veces, lo he presenciado al comienzo de las nuevas temporadas de siembra de granos básicos, se les reparte semillas y abonos. Por experiencia, las donaciones en forma de limosna o “caridad”, han hecho de nuestros pueblos personas dependientes. No les permiten ser creativos y autosuficientes. Respecto a las semillas, me pregunto si se trata de las semillas transgénicas o simplemente mejoradas. Las transgénicas nos hacen dependientes, empobrecen más al agricultor, fortalecen las corporaciones que los producen y políticamente constituyen una argolla pendiente de nuestras narices. Los abonos destruyen el suelo, envenenan a nuestra Madre Tierra. Lo mejor sería tener un banco de semillas criollas a la disposición de los agricultores e introducir a nivel nacional la educación en el cultivo orgánico y la permacultura.
 
Recientemente leía que una experta contratada para asesorar una de nuestras instituciones recomendaba la diversificación agrícola. La idea es muy buena y el CENTA debería de contribuir a ese propósito. El monocultivo a nivel de pequeña parcela o de grandes plantaciones es peligroso porque depende de los factores climáticos, empobrece el suelo y no ayuda al medio ambiente. Lo mejor es la diversificación porque asegura el que con más de un cultivo se va a tener éxito. Sin embargo, la asesora recomendaba la siembra de frutales. La idea es buena, pero un campesino no puede esperar cuatro o cinco años para ver la cosecha. Se muere de hambre.
 
Me parece que la mejor solución es la siguiente: educación agropecológica (agricultura y crianza de animales) y financiamiento. Me baso en una experiencia que conocí en Nicaragua, en el Rancho Ebenezer. Francisco Juárez, pastor bautista, desde hace 30 años ha venido dando capacitación a familias campesinas sobre permacultura, agricultura orgánica y crianza de especies menores. Ha recibido asesoría en el campo genético de universidades y voluntarios profesionales. En una manzana de tierra cultiva todo lo necesario para la alimentación de la familia y de los animales. Es enemigo del ganado porque necesitan mucho espacio, dañan el medio ambiente y en general, los pequeños agricultores no tienen suficiente terreno. Los animales que cría son cabras estabuladas, conejos, gallinas, patos, cerdos, ovejas, peligüeyes, lombrices de tierra africanas y californianas, etc. El pequeño bosque le sirve para alimentar los animales, las lombrices para producir la mejor tierra del mundo, el excremento para el biogas, etc. Las utilidades que reciben los campesinos les sirve para alimentarse sanamente, crecer económicamente, educar a sus hijos y dedicar algunos centavos al esparcimiento. Yo tuve una capacitación en ese lugar con 27 participantes quienes llegaron de Centro América y Chiapas. Para nosotros es muy claro, sin capacitación y financiamiento no hay reducción de la pobreza.
 
Mi sugerencia es la siguiente: dentro del Ministerio de Agricultura y de la Asamblea Legislativa deben haber dos equipos que dediquen tiempo y energías a facilitar las capacitaciones y a aprobar fondos para los proyectos que se deriven de las mismas. Las capacitaciones las pueden dar organizaciones campesinas que tienen experiencia en sus respectivos campos, tal es el caso de La Coordinadora del Bajo Lempa y Bahía de Jiquilisco. Es muy importante que se evite el elitismo en las capacitaciones. Fondos hay. Habría que reorientar, por ejemplo, unos cuantos millones dedicados al Objetivo del Desarrollo del Milenio presupuestados para el norte del país. Habría que revisar los salarios que sobrepasan los $7,000 que perciben algunos de los empleados de la élite arenera.
 
Me atrevo a proponer que Arístides Valencia, diputado del FMLN, quien fungió como director ejecutivo de la Coordinadora del Bajo Lempa por muchos años colabore en formular un plan de trabajo para reorientar las políticas del campo. Solo personas con experiencia y dedicación pueden contribuir positivamente al destino de quienes nos dan de comer.
 
Chencho Alas

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