Roque Dalton y la Revista Internacional (“Problemas de la paz y el socialismo, si ustedes quieren”) Mayo 13, 2009
Posted by antonio in El Pais, Sociedad comprometida.Tags: A partir de las menciones que hace el autor en Taberna y otros lugares, órgano divulgativo de la III Internacional, durante su residencia en Praga, en los años 1966 y 1967. Esos años, entonces capital de la antigua Checoslovaquia, le permitieron trabajar en varios proyectos literarios de manera simultánea: Taberna y otros lugares y Miguel Mármol, por ejemplo, que preludiaron la llamada Primavera de Praga y que podríamos calificar de “una temporada en el infierno” para el poeta salvadoreño, sabemos que Roque Dalton fue miembro del Colegio de Redacción de la Revista Internacional
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Es interesante conocer cuál fue la participación de Roque en la Revista Internacional, que luego pasó a llamarse Problemas de la paz y el socialismo. Esta revista, que era impresa en los talleres tipográficos del periódico del Partido Comunista Checoslovaco, Rudé Právo (“La ley roja”, según una traducción que encontré), se publicaba en varias lenguas. La primera edición en español circuló a partir del mes de septiembre de 1958. Pese a ser redactada en Checoslovaquia, la revista circulaba en España y en algunos países de América Latina, gracias a la colaboración de algunos Partidos Comunistas. En Latinoamérica era reimpresa en las editoriales de los PC uruguayo, mexicano y argentino.
La revista carecía de un indicador en el que se pudiera leer el nombre de los miembros del Colegio de Redacción. Roque Dalton empieza a escribir para la revista a partir del número correspondiente a marzo de 1966. Su entrada en la publicación coincide también con el abordaje de temas vinculados a la política salvadoreña. En Problemas de la paz y el socialismo ya han publicado sus colaboraciones cuadros comunistas centroamericanos: los guatemaltecos José Manuel Fortuny (quien era ya un veterano de la revolución de 1944-1954, futuro amigo del poeta salvadoreño), Alfredo Guerra y Hugo Barrios; los hondureños Ramón Amaya y Longino Becerra; el nicaragüense Pablo Segovia y el costarricense Eduardo Mora Valverde. Poco después de la entrada de Roque al equipo de la revista, el ya reconocido líder del PCS, Schafik Handal, también comienza a publicar sus trabajos en la misma. También lo hizo “José Sánchez, secretario general del PCS”, esto es, Salvador Cayetano Carpio.
El primer artículo que publica Roque se titula “Los estudiantes en la revolución latinoamericana” (número 91, marzo de 1966). En ella pone en relieve la importancia del movimiento estudiantil en las transformaciones sociales en Latinoamérica, lo que hace obligatorio reconceptualizar algunas ideas recibidas del marxismo europeo sobre el proletariado como la clase dirigente de los procesos revolucionarios.
Pese a que, como asevera el autor, el movimiento estudiantil no es uniforme políticamente (Dalton habla de grupos estudiantiles de derecha, desde la extrema derecha hasta los demócratas cristianos, por ejemplo), los grupos estudiantiles de izquierda participan en luchas importantes: desde la Reforma Universitaria de Córdoba hasta las luchas antiimperialistas en Santo Domingo, cuando las tropas estadounidenses invadieron República Dominicana. Así, el movimiento estudiantil toma un protagonismo importante, puesto que “en estas circunstancias (las de América Latina, n. del a.), el estudiantado, que en los países del mar Caribe (y en los Andes superiores) representa una considerable parte, a veces, la más combativa y móvil de la vanguardia revolucionaria, es una especie de detonador social que transmite la intensidad revolucionaria del momento a otras clases y grupo sociales interesados objetivamente en la lucha”.
En mayo de 1967 (número 105), publica con Víctor Miranda “Alcance y vigencia de la revolución latinoamericana”. Es llamativo el hecho de que los autores adviertan ya de la presencia del grupo guerrillero comandado por el Che Guevara en Bolivia, aunque sin mencionar el nombre del revolucionario argentino: “El pasado mes de mayo, destacamentos guerrilleros iniciaron en Bolivia operaciones directas contra la dictadura militar, con la cual la lucha armada revolucionaria en América Latina se extendió a las fronteras del Cono Sur”. Dalton toma aquí una postura muy clara en el debate sobre las vías de la revolución latinoamericana, comenzando, de alguna forma, a darse un distanciamiento con la línea predominante en su partido, más proclive a la lucha electoral y sindical, como ocurría con la mayoría de PC latinoamericanos. El poeta salvadoreño apoya la vía armada, que “ha mostrado a las masas que los objetivos de la lucha son realizables y que existe la posibilidad real de resolver los problemas fundamentales del continente”.
Otro gesto inequívoco de Dalton a favor de la lucha armada lo recoge Fortuny en una crónica sobre el acto de homenaje a la muerte del Che que un grupo de militantes latinoamericanos, checoslovacos y vietnamitas realizó en uno de los locales de la redacción de la revista, en Praga, el 23 de octubre de 1967 (números 110-111, octubre-noviembre de 1967). Fortuny destaca el hecho de que fue el escritor salvadoreño el primero que tomó la palabra en el homenaje. Cita a Dalton: “La vida y la muerte del Che Guevara explican a la América Latina en múltiples sentidos y en el más alto nivel; son la expresión, no por singular menos representativa, de las inquietudes que bullen en los corazones de un conjunto de pueblos a los cuales une la voluntad de liberación de su opresión secular y de forjarse una vida nueva; constituyen el ejemplo más palpitante de una idiosincrasia colectiva que amasa el pan de la victoria final en el sabor de la tragedia y la cólera en los labios”.
El enfrentamiento con la línea que terminaría por dominar en el PCS, al menos hasta 1979, es bastante claro, aunque, a veces, Dalton trata de matizarlo, o bien con la retórica, o bien concediendo cierto beneficio de la duda al Partido. Eso puede apreciarse en un artículo aparecido en un número especial dedicado a los sesenta años de la revolución de Octubre. Para Roque, la revolución bolchevique influyó en los alzados salvadoreños de 1932. Este trabajo de Dalton podría verse como un reclamo ante el olvido de un pasado de sacrificios (1917 y 1932) y un presente de “quietismo” (la burocracia partidaria de aquel momento).
Hablé de retórica, que Roque utiliza, quizá para suavizar sus críticas al movimiento comunista latinoamericano, o quizá porque en aquel momento la ruptura con éste no se ha consumado. Un ejemplo: “El 50º aniversario de la Revolución Soviética, de aquella revolución que ayudara a nacer al movimiento revolucionario de El Salvador, encuentra a los comunistas latinoamericanos firmemente unidos, en primera fila de su ámbito nacional, en la lucha contra el imperialismo y sus lacayos locales”. Esto es retórica: Roque sabe mejor que nadie que, a esa altura, “los comunistas latinoamericanos” estaban todo lo que se quiera, menos “firmemente unidos”, pues las rupturas en el seno de sus Partidos eran ya un hecho o eran inminentes.
El último artículo que publica Dalton en Problemas de la paz y el socialismo lleva por título “Católicos y comunistas: algunos aspectos actuales del problema” (Nº 113, enero de 1968), el cual es el mismo título de un poema satírico aparecido en Un libro levemente odioso. Roque contextualiza esta relación entre católicos y comunistas con el aggiornamiento, la puesta al día de la Iglesia católica y sus hitos principales: Juan XXIII, Pablo VI, los vientos de cambio del Concilio Vaticano II….
Aunque reconoce que los cristianos revolucionarios (por ejemplo, Camilo Torres, Juan García Elorrio, entre otros) son una minoría frente a los conservadores y los reformistas, tanto de derecha (aquí incluye a Monseñor Luis Chávez y González) y de izquierda (entre ellos, cita nada menos que a Dom Helder Cámara y a otros obispos brasileños), su actuación en los movimientos revolucionarios latinoamericanos es valiosa.
En vez de tomar la actitud dogmática de los PC tradicionales, descalificando en bloque al cristianismo por la crítica de la religión de los clásicos marxistas, Roque considera que lo importante es la comunidad de objetivos de católicos revolucionarios y comunistas: cambiar las sociedades latinoamericanas. “Es a nosotros ante todo —escribe— (es decir, a comunistas y católicos de izquierda) a quienes une en gran medida la máxima valoración del ideal, del ansia de verdad y de justicia, de la incesante búsqueda de valores espirituales, la lucha contra las tendencias que está fomentando el capitalismo moderno a liquidar toda espiritualidad, a la deshumanización y al fetichismo de la sociedad de consumo”.
Esta publicación de Dalton, herética, si se quiere, es también su despedida de la Revista Internacional (“Problemas de la paz y el socialismo, si ustedes quieren”, como dice, sardónico en Taberna y otros lugares). Poco después volvería a Cuba. La relación con el PCS que ya comenzaba a erosionarse se transformaría en ruptura. Es lo que ya se puede advertir en estos escritos praguenses.
Dios salve a la Patria de la oposición (y de Cristiani) Mayo 13, 2009
Posted by antonio in Editorial, El Pais.Tags: Que Arena vuelva a sus raíces anuncia un retroceso para la vida democrática del país.
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Carlos H. Bruch Cornejo
Que Arena vuelva a sus raíces anuncia un retroceso para la vida democrática del país.
Quiere decir que la derecha seguirá chiflando en la loma y el país sufriendo las consecuencias de sus ex gobernantes ahora convertidos en lobas heridas.
Cristiani dirigiendo nuevamente el partido que trajo más sinsabores que progreso a los salvadoreños tiene un sino: más de lo mismo. De eso mismo que no sirve, ni ayuda, ni sustenta el cambio necesario para salir a flote luego de veinte años de gobiernos de ellos para ellos.
Y eso da una brújula al Frente para ponerse las pilas y detener un descabellamiento de los seguidores del mayor escuadronero en su afán de reconquistar su alcancía-Estado.
Cristiani y los jesuitas. Cristiani y Fomiexport. Cristiani y los bancos. Cristiani y el donativo fantasma de abono japonés para el Mitch. Cristiani, Cristiani, Cristiani…
No sé por qué, pero no siento que haya un buen sabor en la boca de los salvadoreños cuando se pronuncia su nombre.
Hombre tranquilo en apariencia, pero arrebatado cuando se le contradice. O cuando se le demuestra que su aureola de «presidente de la paz» se fue apagando a medida que el periodismo local se fue alejando del oficialismo crónico, allá en los noventa. (Para después caer desgraciadamente en uno mercantilista, que es donde está entrampado ahorita).
Cuando a mediados de aquellos años de transición post conflicto conocí a Héctor Silva Ávalos, de los periodistas jóvenes de La Prensa Gráfica, no hacía más que quejarse del guillotinazo que le acababa de dar su periódico al prohibirle publicar una información a la que le había dedicado mucho esfuerzo. Hablaba y hablaba de Fomiexport, de la supuesta implicación de Cristiani en ese fraude, de los Dutriz indecisos ante esa bomba periodística. Y de la falta de huevos que finalmente primó en esa familia de poderío mediático al no dejarlo sacar nada de lo investigado. Casi lloraba el hijo del futuro primer alcalde de la izquierda mientras relataba de ese quizás su primer encontronazo con un periodismo sometido.
Con el tiempo me quedaría claro que Silva es de los que optaron por seguir el camino de la comodidad y lujos de intelectual antes que dejar la sangre por informar con aquello que su propio
diario-mecenas enarbola en el trillado eslogan publicitario: la verdad.
(También recuerdo que a Héctor le caía mal Mauricio Funes y lo catalogaba de engreído. Debe haber sido porque le frustraba que el ahora Presidente electo sí se atrevía a decir lo que andaba mal en nuestra sociedad aunque eso enfureciera al poder arenero e intentaran censurarlo, como los jefes de Silva lo hacían y de seguro siguen haciéndolo hoy en día con él y sus compañeros).
Hubo otra anécdota periodística que evidenció la transformación de Cristiani en Hulk y de la que mi buen amigo y también periodista (no sometido, optó por irse unos años más tarde) Juan Bosco Martín y su grabadora, mi cámara fotográfica y yo fuimos testigos.
Sucedió una calurosa mañana del domingo en el que el gran Coena –con Cristiani a la cabeza- debía proclamar medio a la fuerza a Paco Flores como su candidato a presidente de la República. En un acto que se realizaría dos horas más tarde de la entrevista que nos había concedido Cristiani en el vetusto Gimnasio Nacional, con la misma pompa de siempre y bajo el compás de la pegajosa marcha de muerte del partido ahora en el fracaso.
Cristiani se había opuesto férreamente a que el filósofo y siempre sonriente ex presidente de la Asamblea Legislativa fuese quien su partido presentara como postulante. Pero no había logrado imponerse.
Lo sabíamos nosotros, lo sabían los directores de periódicos y medios informativos y se sabía en los corrillos de politiqueros. Pero –para no variar- lo desconocía la mayoría de los salvadoreños.
Esa mañana había que escucharlo de boca del propio Cristiani. Era nuestro reto a conseguir.
Para lo cual estábamos ahí cual Boy Scouts antes de una aventurera expedición armados, Bosco de una desvencijada grabadora Sony (de casete, que solía trabarse) y yo de mi Nikon, aun de rollo.
Bosco fue llevando la entrevista a algo más allá de lo que la costumbre de agachar cabezas dictaba en la mayoría de periodistas de ese entonces. Le fue haciendo aceptar mediante preguntas sin ablandador al ofuscado y sudoroso Alfredo Félix -después nos enteraríamos que la noche anterior había pasado su límite de copas, dicho en buen salvadoreño andaba de goma- que aquello de Paquito fue una jugada maestra de un principiante que logró burlar a pura intuición y algo de suerte toda barrera de los dabuissonianos de corazón.
Flores no lo era y así nos lo había relatado unas semanas antes en un reportaje para la revista Vértice. Reportaje que todo su partido había leído de cabo a rabo (varias páginas con confesiones poco usuales en el hermético mundo arenero que el morenito de baja estatura nos había hecho a escondidas en su finca en Zapotitán una tarde de lluvia). Cristiani también la había leído, pero su orgullo no lo dejaba aceptarlo esa mañana en el Gimnasio.
El enfado e impotencia del partido de la unidad granítica debido a la travesura del seguidor de Sai Baba se sentía en el ambiente. Cristiani estaba sentado frente a una mesita de esas plegables de hierro de las que se usan en las piñatas infantiles. Unos metros detrás de él se imponía un poster gigante de Paquito extendiendo, como es costumbre entre areneros, su brazo derecho. Pero algo llamaba notoriamente la atención y era que esta vez su puño no lucía como el del Mayor. Flores había posado cambiando el combativo puño por su dedo índice apuntando al infinito.
En momentos en que me esforzaba por hacer coincidir en el encuadre de mi Nikon ese dedito erecto del niño terrible de los areneros sobre la cabeza calva del cafetalero-banquero, éste saltó rabioso de su silla de piñatas y empujó con fuerza la mesa hacia un Juan Bosco asustado, pero no desprevenido.
El cuestionario no había gustado al hombre ya no tan fuerte de los areneros y en medio de su berrinche advertía al periodista que se iba a arrepentir si publicaba lo que le acababa de confesar.
Misión cumplida.
Al día siguiente el texto del periódico fue claro y contundente: “… el supuesto presidente de la paz perdió los nervios en una entrevista…”. Y además Cristiani había admitido que su candidato era otro que al que con pompa y bajo el tono del himno que evoca la tumba de los rojos se había proclamado el día anterior.
Las fotos reforzaban la pérdida de estribos del ahora nuevamente presidente del Coena.
Dios no quiera que el monstruo del café y la banca esté despertando nuevamente.
Preservacion o transicion Mayo 13, 2009
Posted by antonio in Editorial, El Pais.Tags: cuando realmente está impulsando una preservación y ocultamiento de la corrupción. Gestos y formas las observas, es claro que no están entregando todo en este momento, lo que el bachiller Saca intenta es aparentar una transición, No nos demos paja, sino lo que ya lleva cierto maquillaje, tamiz o matiz.
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No nos demos paja, lo que el bachiller Saca intenta es aparentar una transición, cuando realmente está impulsando una preservación y ocultamiento de la corrupción. Gestos y formas las observas, es claro que no están entregando todo en este momento, sino lo que ya lleva cierto maquillaje, tamiz o matiz.
En la televisión figuran buenas voluntades, puertas abiertas, cuentas claras y un proceso medianamente democrático, pero en realidad lo que los asesores, secuaces y el bachiller Saca hacen es procurarle la “mejicana” a Funes y su grupo de transición. Intentan marear a los cipotes con cifras chuscas y versionadas!
Desde lejos se observa, que el “paseo” que le están proveyendo a Funes y su gente en lo que a cuentas y situación del estado se refiere, es una visión fugaz y furtiva de la realidad. Esta se podría asimilar a estar a las puertas del “purgatorio” nada más; de ahí a donde asustan, hay muchísimo trecho y además hay mucha tela que cortar.
Por ejemplo, nos comentaron un par de amigos que la información le están presentando al equipo de transición tiene el mote de información “cocinada”. Dicen que en este instante en muchas dependencias del estado se están cocinando de a galán, cuando digo cocinando por favor utilicen el termino completo de la expresión.
Hay una dependencia que estaba utilizando barriles de hierro para hacer sendas fogatas y deshacerse de todos aquellos papeles comprometedores. Nos han dicho que los barriles no han soportado el uso diario al que los han sometido y han preferido derretirse. En la misma sintonía están las computadoras ajustándose a estas nuevas realidades.
Este amigo que nos pasó el soplo, nos confesó que los contómetros, ajustes a libros, presupuestos maquillados, llegues a partidas contables es el pan de cada día en estas dependencias. Además de las reuniones kilométricas, licitaciones curiosas de última hora, reajustes presupuestarios, con la premisa de que TODO esto debe de estar ANTES del primero de junio.
Deberían de llevar al grupo de transición a darles un tour por estas encerronas, que se gestan en las dependencias del estado y donde se cuecen algo más que habas.
Con este comentario estamos cercanos a afirmar que el bachiller Saca en poco tiempo a transitado por muchos epítetos, pero los que más me han fascinado en estos recientes días son la del turco viajero y la del cocinero Saca. Por qué será?
Como sea que fuese, le recomendamos a Mauricio Funes y a su grupo de transición que se pongan “pilas” para detectar e identificar estas canalladas. Que no los asusten con la “inestabilidad país”; sepan que el pueblo los va a respaldar y se los va a agradecer, seguramente los va a acompañar en todo el proceso para que se llegue hasta las últimas consecuencias.
Mauricio Funes y señores del FMLN, el pueblo les exige que no deben de dejar pasar las sinverguenzadas y los actos de corrupción de las administraciones areneras, más aún, es necesario que al identificar estas nefastas prácticas las denuncien, las perseguir y sobre todo las erradiquen. Que los culpables paguen!
