Fiscalía quiere escuchar a hermana de Katya Miranda

8 oct

Aún no está claro si investigará la acusación por violación y homicidio contra el padre de la menor asesinada hace casi 10 años, pero según el IDHUCA, la Fiscalía inició diligencias para oficializar el testimonio de la hermana menor de Katya.

Daniel Valencia / Fotos: Archivo El Faro

Publicada el 06 de octubre de 2008 – El Faro


El director del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana (IDHUCA), Benjamín Cuéllar, confirmó este sábado 4 de octubre que la Fiscalía (FGR) ha solicitado entrevistar a Gina Marcela Miranda, hermana de Katya Miranda, la niña de nueve años que el 4 de abril de 1999 fue violada y asesinada frente al rancho de su abuelo paterno, en la costa salvadoreña.

Las autoridades tienen menos de seis meses para encontrar al asesino o asesinos de la menor, porque la ley salvadoreña establece que los homicidios prescriben a los 10 años. Caso contrario, el crimen quedaría impune. El extracto del testimonio de Gina Marcela Miranda -que el IDHUCA presentó hace dos meses- ubica al padre de las menores, el capitán Edwin Miranda, manoseando a Gina Marcela en la piscina del rancho y besando en los labios a Katya, horas antes de que se cometiera el homicidio.

“Recuerdo que estábamos nadando en una piscina y él estaba tocando mis partes íntimas debajo del agua. Lo recuerdo besando mucho a mi hermana en sus labios. Eso era repugnante”, fue la declaración que se presentó  el 13 de mayo pasado.

El IDHUCA y la madre de las niñas, Hilda Jiménez, presentaron estas declaraciones como pruebas para acusar al padre de las menores de haber violado y asesinado a Katya; y al abuelo, Carlos Miranda, por ser cómplice del crimen. Entre 1999 y 2001, la FGR presentó cargos por violación y homicidio en contra del abuelo de las niñas, pero este fue sobreseído por falta de pruebas.

Vía telefónica, Hilda Jiménez –con asilo político en Estados Unidos- dijo a El Faro este viernes 3 que su abogado le informó el 30 de septiembre pasado que la Fiscalía salvadoreña ha entablado contactos con el IDHUCA, y ha presentado a las dos fiscales que han retomado la nueva evidencia presentada por Gina Marcela.

“Me han dicho que las fiscales solicitaron que nosotras viajáramos a El Salvador, pero ya se les explicó que por nuestro estatus legal no podemos hacerlo. Preguntaron que cuál era el consulado más cercano a donde vivíamos e imagino que es para desplazarse ellas para acá. Para donde nosotros residimos”, dijo Jiménez, consultada vía telefónica

“Me encantaría que me la entrevisten lo más pronto posible y sería fantástico que vinieran mis abogados. No quiero que me vayan a salir después como con el caso de mi Katy, “que no dijeron esto”, etcétera. Quiero que no haya anomalías. Que sea un caso claro como debe de ser. No quiero que me digan que esa información que dará mi hija es falsa”,  dijo la madre de la menor, que al igual que el director del IDHUCA, Benjamín Cuéllar, no le da la confianza a una institución que ha dejado que la prescripción esté a punto de poner este caso en la lista de impunidades.

Por ahora, la disposición de la Fiscalía a escuchar el testimonio de la hermana de Katya podría significar la apertura de una acusación contra el padre de la menor, pero no necesariamente la reapertura del caso de Katya.

El mismo IDHUCA y el colegio donde la niña asesinada estudiaba han hecho campañas de concienciación para intentar presionar a la Fiscalía en favor de reabrir el caso. Cuéllar sostiene que la estrategia ha funcionado. “Lo que la Fiscalía ha hecho es reaccionar frente a la presión ciudadana, que ya era tiempo que lo hicieran. Ojalá no sea tarde. Qué bueno que lo están haciendo”.

“Con el testimonio de Gina Marcela tienen que investigar dos delitos”, dice Cuéllar, al preguntarle si la Fiscalía ha definido si con las nuevas diligencias están investigando el caso del asesinato de Katya Miranda, o sólo el caso de abuso en contra de Gina Marcela. “Son las dos cosas. A partir del testimonio de Gina Marcela se puede establecer que ella fue abusada por parte del padre. Y eso viene a fortalecer una  prueba que la Fiscalía no presentó”, dice Cuéllar.

El 18 de enero de 2000, Jiménez, Cuéllar y seis miembros de la familia Miranda, que estuvieron en el rancho la noche del crimen, se reunieron con el fiscal general, Belisario Artiga, para contar lo que habían visto.

En esa reunión, los testigos comentaron que vieron a Edwin Miranda despedirse de Katya con un “beso de lengua” en la boca. Más tarde, en el juicio, estas seis personas dijeron que lo que constaba en el acta fiscal no era cierto y regresaron a la versión del spray adormecedor (versión en la cual el abuelo de la niña aseguraba que un marero contratado por un enemigo había cometido el crimen).

Los testimonios de esas seis personas, -entre las cuales estaba el actual director de la División Antinarcóticos de la Policía Nacional Civil, Godofredo Miranda-,  fueron recogidos por la Fiscalía como información extraoficial y constaron en acta. Sin embargo, al día siguiente, Artiga, el ex fiscal,  dijo tener las pruebas suficientes para acusar al abuelo por asesinato y violación y al padre por abandono. Y así lo hizo. El caso en contra del abuelo se perdió.

Ahora la madre espera que esta prueba reviva gracias al testimonio de Gina Marcela y dice que lo único que le pide a la Fiscalía es que entreviste de nuevo a todas esas personas, incluido el ex fiscal general. “Para mí es importantísimo lo que pueda decir Gina Marcela. Independientemente de lo que pase, estoy feliz de que se haga un caso con ella. A ella también se le tiene que hacer justicia. Pero estoy convencida –y primero Dios pasa- que una cosa lleve a la otra”, dice Jiménez.

El Faro intentó obtener una postura oficial de la Fiscalía, pero desde la oficina de prensa se informó que el fiscal general, Felix Garried Safie, no tiene programado dar declaraciones sobre este caso.

Si la Fiscalía decide presentar un requerimiento basándose en las declaraciones de Gina Marcela, en donde se individualicen acusaciones por la violación y asesinato de Katya Miranda, la cuenta regresiva para que el caso prescriba se detendría inmediatamente, a la espera de una sentencia en juicio. De lo contrario, quedan 25 semanas para que el crimen ya no pueda ser perseguido.

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